Agua: ¿Problemas de propiedad?

Es muy difícil tener un balance hídrico preciso o confiable que permita saber –y no estimar– cuánto está captando la industria, la minería, 23-06-2015

El debate acerca de si el agua es un bien nacional de uso público, del Estado o derechamente privado, se suma a la reflexión de si los derechos de uso y su propiedad conocidos como derechos de agua, deben estar o no en manos privadas o públicas, siendo este debate -a mi juicio- muy posterior a los temas que debieran ser prioridad hoy en Chile.

Esta misma reflexión cabe en tratar de definir o no si el acceso al agua es un derecho humano. Ambas discusiones siempre han estado en el ámbito de las ciencias sociales y de humanidades, pero con muy poca intersección con temas de evidencia empírica; y cuando me refiero a ciencia, no me refiero a la toma de datos, sino a la política pública basada en la evidencia y que no es lo mismo.

Dada nuestra reducida visión acerca de las ciencias, el debate sobre la propiedad del agua se ha movido sólo desde el punto de vista abstracto, cuando los problemas de escasez hídrica poco o nada tienen que ver con quién tiene la propiedad, ya que esta podría cambiar de manos entre público y privado  sin solucionar el real tema de fondo, que el suministro de agua a diferentes cauces y ecosistemas está siendo mucho menor a la demanda para suplir distintas actividades humanas independiente de quien las use.

Por más que podamos cambiar el sistema a nivel legal, eso no resolverá un tema físico de fondo: no hay más agua. En este contexto, resulta incomprensible que a pesar que el código de aguas lo faculta, en Chile la estimación de la demanda es eso, una estimación en donde muy poco informan quiénes tienen los derechos – independiente de su tipo– acerca de cuánto capturan. En ese marco, es muy difícil tener un balance hídrico preciso o confiable que permita saber –y no estimar– cuánto está captando la industria, la minería, sanitarias y el agro.

En este marco, la discusión sobre si el acceso al agua es un derecho humano o no es un sin sentido. Nuestros resultados preliminares muestran que a lo largo del territorio nacional las distintas poblaciones de distintas provincias tendrían un acceso diferencial en términos de disponibilidad física al recurso hídrico. Aquí sólo cabe una sola pregunta. Si este fuera un derecho humano, ¿tenemos todos igualdad de acceso? Lo más probable que no, siendo un derecho igualitario para todos. Por otra parte, asumamos que en cada provincia o región la población presenta distintas disponibilidades de acceso al agua física. La pregunta asociada a esto sería, ¿quiénes están captando el agua antes de que se posea acceso a ella? Si esta pregunta se responde por medio de los dueños de los “derechos de agua” para uso en actividades económicas que aportan ingresos a cada región, entonces cabe la pregunta de fondo: ¿el ingreso regional o provincial se encuentra acorde a lo que la gente pierde en acceso al agua como si fuera un costo de oportunidad? Nadie lo sabe porque a precio de mercado el agua no tiene precio.

Lo anterior es sólo un inicio de la discusión que muy poco tiene que ver con quién tiene la propiedad, sino que refleja cómo carecemos de información precisa y confiable acorde a la toma de decisiones que permitan basarse en la evidencia para el desarrollo de estrategias a largo plazo. En resumen, cualquier decisión que no incluya como base –y no como algo tangencial- la determinación de la demanda real por el vital recurso, y considerar cómo el recurso limitante para el resto de actividades humanas es caer en un sin sentido de reformas donde la discusión es pérdida de tiempo. Quizá por eso sea más fácil discutir de derechos y de propiedad, ya que meterse en este tipo de temas se aleja de quienes hoy se sienten con el poder de opinar; y lo que es peor, de tomar decisiones.


Disponible en Voces de La Tercera