“Campañas en redes sociales”

Prohibir no parece adecuado, pero evadir todas las reglas tampoco.

09-08-2016

El 24 de julio comenzó la primera etapa del período electoral para las elecciones municipales de octubre.En este período se permite que los candidatos comiencen a recibir aportes privados y realicen ciertas acciones de propaganda electoral como puerta a puerta, encuestas y dar entrevistas.

Sin embargo, la semana pasada hubo una polémica respecto del uso de redes sociales para realizar campaña. En primera instancia el Servel determinó que se encontraba prohibido el uso de cualquiera de estos medios -Facebook, WhatsApp, Twitter, etc.- en cualquier momento, ya fueran gratuitas o pagadas. Esta decisión causó polémica y un grupo de diputados no demoró en presentar un proyecto de ley que establecía la posibilidad de utilizar estas herramientas para realizar propaganda electoral dentro de un plazo determinado. Finalmente, el Servel reconsideró su decisión inicial y estableció que tanto las manifestaciones por redes sociales como el uso de llamadas telefónicas y de correo -postal o electrónico- no constituyen propaganda electoral y no se encuentran limitadas en tiempo ni forma.

No queda claro qué sucederá con el proyecto de ley ahora que el Servel pasó de una prohibición absoluta a una permisividad completa. Sin embargo, independiente de la decisión, se debe equilibrar el propósito de evitar la “basura” electoral que inundaba las calles con otro objetivo: equiparar la cancha para los desafiantes, pues los nuevos candidatos deben tener formas de darse a conocer.
Por otra parte también existen formas de participar y actuar en dichas redes que implican gastos y pueden generar diferencias notorias entre las distintas candidaturas en virtud de su capacidad de acceder a recursos. Esto ocurre en el caso de la publicidad pagada en redes sociales y las campañas virales desarrolladas por grupos contratados para dicho efecto. En este caso dichos gastos debiesen declararse como propaganda electoral.

Prohibir no parece adecuado, pero evadir todas las reglas tampoco.


Disponible en La Hora.