“Campañas más programáticas”

Estas elecciones nos dejan muchas lecciones, pero éstas no incluyen retroceder en los avances realizados en el marco de la agenda de probidad.

22-10-2016

EN ESTAS elecciones municipales hicieron estreno las nuevas reglas de campaña. Antes estábamos acostumbrados a las innumerables notas sobre la contaminación visual excesiva de las palomas, que entorpercían el tránsito de autos y peatones y los reclamos posteriores porque nadie se hacía cargo de su retiro. De hecho aún queda por ahí una que otra paloma de las elecciones del 2013.

Ahora el panorama es otro, con una regulación que, en reglas generales, se ha cumplido bastante, probablemente por la posibilidad de denuncia pública, las nuevas facultades del Servel de fiscalizar y las sanciones más altas y disuasivas. La respuesta general ha sido positiva con una ciudadanía que agradece los cambios, salvo excepciones de algunos líderes políticos o de opinión.

Uno de los objetivos de estas nuevas reglas sobre dónde se puede poner propaganda electoral en espacios públicos y privados, es que lo determinante no sea el marketing en una paloma sin contenido, sino, propender a campañas más programáticas, tal como ocurre en países desarrollados donde las palomas y gigantografías prácticamente no existen.

Si bien son las primeras campañas con nuevas reglas y esto implica un cambio cultural cuyo efecto completo tomará tiempo, se ha visto más a los candidatos en la calle repartiendo volantes y hablando con la gente, en ferias y diversas actividades públicas. Hay más campaña en redes sociales, con videos que buscan viralizarse y que permiten dar más información que sólo un rostro y eslogan. Así por ejemplo, candidatos de Chile Vamos hicieron un video emulando un conocido programa estadounidense donde se pasean en auto por su comuna con el expresidente Piñera, comentando sus propuestas electorales.

También está el caso de un candidato de la Nueva Mayoría que se pasea en vagones del metro, difundiendo su candidatura y propuestas.

Muchos de los medios de comunicación también cumplieron con su parte al organizar debates entre los candidatos, permitiendo a la ciudadanía conocer propuestas efectivas y ver a los candidatos enfrentando las ideas e interpelaciones de los otros.

Por otra parte, una serie de organizaciones pusieron a disposición plataformas o aplicaciones para fomentar un voto informado. Lamentablemente en esta ocasión, muchos de los candidatos no aprovecharon esta instancia para darse a conocer.

Lo anterior lleva a que exista mayor debate de ideas, propuestas y voto informado. Estamos pasando de una lógica donde lo que primaba era el acceso a recursos económicos y el marketing a campañas más austeras y programáticas.

Si bien para las elecciones municipales no hubo reducción del límite al gasto electoral, lo cual explica por qué estimaciones preliminares sugieren que los gastos y aportes serán similares a los del año 2012, queda por verse si en las elecciones parlamentarias y presidenciales del 2017 -donde sí hubo una reducción al límite al gasto- veremos campañas aún más novedosas y donde las ideas y propuestas pasen a ser centrales.

Sin embargo, haciendo un balance anticipado, sin duda que las nuevas reglas fomentan de mejor modo que las anteriores un debate de fondo. El tapizar de palomas de modo indiscriminado las comunas de ningún modo contribuía a esto. Por supuesto que hay perfeccionamientos que pueden realizarse para tener campañas más programáticas y competitivas, como franjas radiales debidamente compensadas, poner a disposición de la ciudadanía más información utilizando la tecnología disponible, facilitar los aportes ciudadanos a las candidaturas, entre otras. Estas elecciones nos dejan muchas lecciones, pero éstas no incluyen retroceder en los avances realizados en el marco de la agenda de probidad y transparencia que buscan que tengamos más y mejor política.

Disponible en La Tercera.