“¿Cómo se autorregula al Congreso?”

las sanciones que se han impuesto por infracción a los deberes de los parlamentarios, como inasistencias injustificadas, actuar antiparlamentario u otros más graves como el manejo indebido de asignaciones, han sido consideradas bajas y poco disuasivas.

29-11-2016

Recientemente los medios informaron que en la Cámara de Diputados se discutirá un nuevo “estatuto parlamentario” que busca regular aspectos éticos y darle una mayor transparencia a su labor. A principios de año se planteó un texto en la materia pero no alcanzó ni a ser votado por no contar con apoyo al ser considerado muy estricto y duro en cuanto a sus restricciones.
En la encuesta CEP de julio/agosto de este año, se evaluó el desempeño de los parlamentarios con unanota promedio de 2,65. Por otra parte, la confianza en el Congreso en la encuesta de agosto de 2015 llegaba a un 6%, la más baja registrada desde el retorno a la democracia.

Por lo anterior, el esfuerzo que pueda realizar la Cámara de Diputados en avanzar en normas éticas y de transparencia que se condigan con los estándares y principios en la materia puede ser un aporte para revertir esas cifras. Para ello hay muchas situaciones conocidas en el último tiempo que han sido muy criticadas por la opinión pública y vistas por la ciudadanía como privilegios excesivos de la función que en nada contribuyen a acercar a los diputados a sus representados.

Sería esperable, de este modo, que se regulen situaciones como otras actividades que pueden realizar los diputados en paralelo y que pueden implicar un conflicto de interés, como asesorías a empresas u otras personas, y que además los distraen de una labor que prácticamente es 24/7. Por otra parte, ¿corresponde una rebaja en la dieta de un parlamentario que se encuentra separado de sus funciones al ser sujeto de una investigación por delitos? Hasta el momento, no.

Asimismo, las sanciones que se han impuesto por infracción a los deberes de los parlamentarios, como inasistencias injustificadas, actuar antiparlamentario u otros más graves como el manejo indebido de asignaciones, han sido consideradas bajas y poco disuasivas. Sería positivo revisar esto para que cumplan con su fin: un reproche proporcional y un efectivo disuasivo de incurrir en tales conductas.

Medidas como las anteriores podrían ayudar a disminuir la preocupante baja confianza y evaluación que la ciudadanía tiene de autoridades que cumplen un rol tan relevante en nuestra democracia como los parlamentarios. Como representantes nuestros, debemos confiar en ellos. Por esto, lo anterior se ve como un gesto justo y necesario para avanzar en este sentido.

Disponible en La Hora