“Con peras y manzanas”

09-03-2015

Durante 45 días, 36 chilenos de seis ciudades del país escribieron en un diario de vida su relación con los medios de comunicación y las tecnologías digitales. Entre las conclusiones: los ciudadanos demandan más explicación y opinión.

 

Hace rato que hay quejas sobre los noticieros chilenos y las noticias que ofrecen los medios en general. Que no informan, que hablan de cualquier cosa, que son capaces de mostrar como algo relevante un video en YouTube con cualquier animal de turno que hace alguna gracia. Las noticias -uno de los productos que venden los medios- están con los bonos bajos, y las audiencias -los consumidores de este producto- están dando señales al respecto sin necesariamente apagar la televisión o envolviendo el pescado con los diarios.

Hace un año comenzamos a trabajar en la investigación “Diarios de vida de las audiencias chilenas” (www.diariosdevida.udp.cl), una invitación para reflexionar sobre el papel que tienen los medios y la información en la vida cotidiana de los chilenos, desde sus propias voces y experiencias. Durante 45 días, 36 chilenos de seis ciudades del país (Antofagasta, Coquimbo, Santiago, Talca y Concepción), escribieron en un diario de vida su relación cotidiana con los medios de comunicación y las tecnologías digitales.

Uno de los resultados más llamativos del estudio es la percepción de las personas sobre la incapacidad de los periodistas para explicar temas que son complejos, especialmente algunos que estuvieron en la discusión pública durante el periodo en que se realizaron las entrevistas, como la reforma tributaria y la reforma educacional. Para algunos ciudadanos, esta forma de presentar las noticias -con un lenguaje técnico que puede ser inaccesible para muchas personas- es algo deliberado que busca invisibilizar algunos temas que a los grupos con más poder no les interesa que estén permanentemente en el debate público.

Llama la atención el nivel de reflexividad y juicio de las personas sobre la información que presentan los medios. María (58 años, Antofagasta) demanda una labor más pedagógica de los medios, que permita explicar a grandes audiencias temas complejos y de alto interés: “Un día me gustó una noticia respecto al FUT (…) Dieron la explicación de qué se trataba, cómo iba a beneficiar el tema, me gustó mucho como explicaron eso y dije “oh, qué bueno; me gustaría que todas las noticias como de esta índole, como de educación, o política, o de reforma, las aclararan un poco más, porque uno necesita ahondar un poco más en esos temas”.

Junto con información más clara, los entrevistados también demandan que los medios y los periodistas opinen, expliquen y fijen una posición frente a los temas de los que están informando. La opinión es altamente valorada y la falta de ella es vista como una falta de compromiso, una especie de intento de neutralidad que termina minando la confianza en los medios. Por ejemplo, en palabras de María Soledad (44 años, Santiago), los medios siempre hablan de todo “a medias”. Incluso, hay una alta valoración de personajes que aparecen en los medios y tienen generalmente una opinión, la mayor parte de las veces crítica, sobre los temas de la coyuntura noticiosa.

“Diarios de vida de las audiencias chilenas” nos permite reflexionar respecto del papel que juega la información sobre los asuntos públicos en la vida cotidiana. Las noticias, ese producto que intenta reducir realidades complejas a seis preguntas (¿Qué?, ¿Quién?, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Dónde? y ¿Por qué?), están siendo cuestionadas por las audiencias, al igual que el rol de periodistas y conductores de noticias a la hora de informar. Las audiencias entienden que reducir el papel de los medios a una mera correa transmisora de información es olvidar la necesidad de desentrañar las complejidades de la vida social.

Disponible en revista Qué Pasa