“Cultura de derechos”

04-02-2015

¿Qué explica los criterios judiciales que a muchos tienen sorprendidos en los últimos años? La respuesta está en la cultura de derechos.

 

Mi columna de la semana pasada reabrió la discusión acerca de que las preferencias políticas de sus jueces explicarían el denominado activismo de la Corte Suprema. Yo discrepo. Las preferencias políticas de los jueces son poco relevantes por dos motivos: porque el sistema de nombramiento esta binominalizado, de modo que ambas coaliciones han optado por determinado tipo de jueces, y porque su modelo de decisión es de carácter colegiado y al decidir se equilibran las preferencias de cada juez.

¿Qué explica los criterios judiciales que a muchos tienen sorprendidos en los últimos años? La respuesta está en la cultura de derechos. Con ella se quiere indicar que los jueces, al momento de decidir, deben considerar efectos que determinados actos generan en los derechos constitucionales. Por eso, la ley no es vista como una regla estática, sino adaptada a los requerimientos de esos derechos.

Esta manera de ver las cosas se hizo extensiva en la segunda parte de siglo XX. En Europa, después de la Segunda Guerra; en Norteamérica, con el movimiento de derechos civiles y, en Latinoamérica, tras el fin de las dictaduras militares. La cultura de derechos es la reacción a la práctica institucional de atropello a la dignidad humana. En Chile se consolidó a fines de los 90. Hay razones que lo explican, como la reforma a la Corte Suprema en 1997 y la implementación desde el 2000 de reformas judiciales en base a derechos, como el penal, laboral y de familia, que permitieron reconfigurar la manera de entender la tutela de derechos constitucionales en mano de los jueces. Los ministros que actualmente integran la Corte han sido todos nombrados desde el 2001; es decir, en plena expansión de la cultura de derechos y, tras esas reformas, un número importante de jueces ingresó al Poder Judicial educado en esa cultura.

Esto explica la manera en que la Corte ha decidido sus casos en temas tan diversos como cláusulas abusivas, planes de salud, procedimientos ambientales, derechos de los migrantes, afectación de grupos vulnerables, huelgas.

Persistir en la idea de que lo que explica las decisiones de la Corte Suprema han sido las preferencias políticas de los jueces es un error que lleva a conclusiones equivocadas. Se ha producido un cambio cultural en el Poder Judicial, del que muchos no se habían percatado sino hasta hace poco, pero que resulta necesario explicar y entender de cara al futuro.

Disponible en La Segunda