Democracia sin miedo

Antes de ayer le fue entregado a la Presidenta de la República el informedel “Consejo Asesor contra los Conflictos de Interés, Tráfico de In

26-04-2015

De los discursos pronunciados en el acto del viernes, lo primero que llamó la atención fueron las más explícitas frases de condena que Bachelet formuló hacia los actos de corrupción en general y lo que atañe a Caval en particular. “No supe condenar con fuerza y a tiempo los modos éticamente imprudentes de hacer negocios”, afirmó la máxima autoridad del país, satisfaciendo de ese modo lo que ya a estas alturas se transformaba en un sentido común popular. De igual manera, descartó que cualquier futuro acuerdo significara soslayar la acción de la justicia y reiteró su llamado a la más completa colaboración con las autoridades que conducen las investigaciones que todos conocemos. Por último, insistió en que este proceso de mayor transparencia para nuestra democracia sería asumido personalmente por ella y con todo el poder y posibilidades que le confiere su cargo.
Conoceremos hoy o mañana las propuestas contenidas en el informe, las que serán transformadas en proyectos de ley por el gobierno, para posteriormente ser tramitadas y aprobadas en el Congreso. A esto después se sumarán los resultados de las investigaciones judiciales y las sanciones a muchos de los culpables. Incluso más, la propia clase política dirigente tendrá que hacer un mea culpa cuando corresponda, distinguiendo entre los estándares legales y éticos para juzgar una conducta, abandonando así esa incomprensible asimilación que muchos han sostenido a la fecha.
¿Bastará con todo esto para iniciar un proceso de recuperación de las confianzas?
Me parece que no. Todo lo anterior será un enorme avance, necesario, pero quizás insuficiente. El daño acumulado ha sido de tal magnitud, que soy un convencido de que sólo un amplio proceso deliberativo, incluyente y participativo, puede devolverle la indispensable legitimidad a nuestras instituciones, por la vía de recuperar la lealtad y compromiso de los ciudadanos hacia las normas que colectivamente debemos darnos.
Hay varias maneras de hacer aquello en el marco de las posibilidades que ofrece nuestra institucionalidad. Una alternativa es el proyecto de reforma constitucional presentado también esta semana por 53 diputados, cuyo propósito es utilizar el plebiscito nacional como vía de consulta a la ciudadanía sobre el mecanismo propicio para el diseño de una nueva Carta Fundamental. Y aunque no es el único camino a explorar, el abrirnos a éstas y otras posibilidades da cuenta de una muy importante convicción: una democracia se sostiene y profundiza sólo cuando los ciudadanos la sienten como propia.


Disponible en La Tercera: http://voces.latercera.com/2015/04/26/jorge-navarrete/democracia-sin-miedo/