Desafío: Romper la inactividad juvenil

En el primero se necesita de mejores diagnósticos sobre la realidad en la que se desarrollan niños y jóvenes en el país. Hoy no existe infor

28-07-2015

De acuerdo a la OCDE, sobre un 20% de los jóvenes chilenos de entre 15 y 29 años conforma un grupo que se conoce como “ninis”: no estudian, tampoco trabajan ni participan de un programa de capacitación formal. Estas cifras se agravan entre aquellos pertenecientes a los hogares de los primeros deciles de la distribución de ingresos, superando el 50% en algunos casos.

La inactividad juvenil no es resultado de una causa única. En parte se relaciona con las limitaciones del sistema escolar y del funcionamiento del mercado laboral. Pero también con factores biológicos, familiares, sociales y económicos. Por eso, para diseñar políticas efectivas hacia la inclusión de jóvenes, es necesario desarrollar instrumentos y fortalecer los existentes en al menos dos niveles.

En el primero se necesita de mejores diagnósticos sobre la realidad en la que se desarrollan niños y jóvenes en el país. Hoy no existe información suficiente que permita una mirada integral de su situación, incluyendo su bienestar físico y psicológico, y los recursos con los que cuentan para enfrentar riesgos.

En el segundo se necesita diseñar medidas y ofrecer programas que se adapten a la diversidad de situaciones que experimentan los jóvenes inactivos o en riesgo de inactividad. No es lo mismo si se trata de una situación transitoria a que si se trata de una situación más bien estructural que requiere de una intervención profunda.

Existe una diversidad de instrumentos para enfrentar la inactividad juvenil, que incluyen subsidios al empleo juvenil, la flexibilización de normas de contratación y despido, y la capacitación en oficios. Las evaluaciones internacionales de este tipo de iniciativas suelen mostrar impactos heterogéneos y bastante modestos sobre las oportunidades laborales de los jóvenes vulnerables.

En este sentido, el programa Más Capaz del Sence, que ofrece cupos de capacitación a miles de jóvenes y mujeres, representa una oportunidad para llegar a jóvenes en situación de vulnerabilidad. Uno de sus principales desafíos es el de atraer a los más vulnerables.

Un desarrollo inclusivo requiere que todas las personas estén preparadas para beneficiarse del progreso. En este sentido, Chile aún tiene mucho por avanzar en una inserción social y laboral efectiva de sus jóvenes, sobre todo de aquellos en situación de vulnerabilidad.


Disponible en La Segunda