Directores de escuela

Hay alcaldes que buscan subterfugios para no hacer avanzar los procesos de renovación en sus comunas, o que como muestra un reciente estudio

07-05-2015

El 2011 se promulgó la Ley 20.501, que contenía una serie de medidas a favor de los directivos de establecimientos del sector público. Dicha normativa fijaba una mejora sustancial de las remuneraciones de los directores escolares (especialmente si sus establecimientos eran de gran tamaño y si atendían a alumnos desaventajados); otorgaba la posibilidad de que ellos pudiesen desvincular anualmente hasta el 5% de los docentes mal evaluados y que reclutaran directamente a sus equipos directivos (jefe técnico, inspector general, etc.); y profesionalizaba el procedimiento de selección, incorporando al Servicio Civil y a empresas especializadas en RR.HH. Todas estas medidas apuntaban a contar con mejores directores, así como que ellos pudiesen realizar una potente gestión pedagógica e institucional de las escuelas y liceos que dirigen.

Pasados ya cuatro años de dictada dicha ley, no existe claridad respecto de si el objetivo ha sido logrado. Peor aún, no se sabe siquiera cuánto se ha avanzado. No se cuenta con estadísticas actualizadas y completas respecto de si las remuneraciones se han incrementado como fija la ley, o bien, si las nuevas atribuciones de los directores sobre sus docentes y equipos directivos han sido efectivamente ocupadas.

Sin embargo, la sospecha generalizada es que estas medidas no se han aplicado del todo debido a las dificultades de la gestión municipal. De hecho, no han faltado declaraciones de alcaldes que han hecho ver que no habría sido posible implementarlas debido a la falta de financiamiento para, por ejemplo, indemnizar a los docentes o directivos desvinculados.

El ámbito en que claramente sí se ha avanzado es en la selección de los directores. De un total de 3.960 directores que deben ser nominados por el nuevo sistema, hay 1.540 directores que ya están en funciones. Como corresponden en mayor medida a establecimientos de gran tamaño y de comunas urbanas, tienen a su cargo al 53% de la matrícula correspondiente. Se ha generado una mayor confianza en el profesionalismo del proceso de reclutamiento, lo que ha redundado en un explosivo aumento de los candidatos -con un promedio de 54 postulantes por cada vacante.

Pero aún hay desafíos pendientes, tales como que hay alcaldes que buscan subterfugios para no hacer avanzar los procesos de renovación en sus comunas, o que como muestra un reciente estudio del Centro de Políticas Públicas UC, los nuevos directores no tienen un mayor liderazgo pedagógico que los nominados bajo el antiguo sistema.

Sería oportuno que las autoridades educacionales establecieran con claridad el estado de situación existente, identificando a los municipios en que no se han implementado los cambios anunciados e impulsaran con energía las medidas correctivas para asegurar la aplicación de esta importante Ley. Sólo así se logrará que -aunque sea tardíamente- los buenos propósitos legales sobre los líderes escolares se transformen en realidad.


Disponible en La Tercera