“¿Dónde están las reformas de Piñera?”

15-06-2013

La legitimidad de una economía de mercado va de la mano con una protección efectiva de los derechos de los consumidores. Si estos derechos no se resguardan debidamente, la justificada frustración de la ciudadanía es terreno fértil para apoyar opciones populistas que terminan por reducir el crecimiento, la productividad y la calidad de vida.

Mientras las cifras eran alentadoras, el gobierno argumentaba que se debían a su buena gestión. Apenas aparecieron cifras menos auspiciosas, el gobierno optó por culpar a la oposición.

Es evidente que el deterioro de las cifras comenzó antes de la campaña presidencial, por lo cual los candidatos presidenciales de la centroizquierda no pueden ser los responsables, como afirmó recientemente el ministro de Hacienda.

Más interesante es analizar si las cifras macroeconómicas del período 2010-2012 se deben efectivamente a la buena gestión del actual gobierno. Para ver si es cierto, examinamos las principales políticas públicas que impactan sobre el crecimiento, buscando cuáles podrían explicar las buenas cifras macroeconómicas de los primeros tres años del gobierno de Piñera.

Promoviendo la competencia

La evidencia al respecto es clara, una de las principales fuentes de crecimiento y desarrollo para países de ingresos medios como Chile es derribar barreras e introducir más competencia en sectores claves de la economía. ¿Qué reformas ha hecho el gobierno de Piñera en materia de competencia?

Luego del caso de colusión en el mercado de los pollos, el gobierno nombró una comisión presidencial que hizo una serie de propuestas. La evidencia comparada sugiere que la delación compensada es un elemento central de toda legislación antimonopolios, pero este elemento no existe en la legislación chilena. El informe de la comisión presidencial hizo propuestas concretas al respecto. Sin embargo, nada ha hecho el gobierno para traducir estas propuestas en un proyecto de ley y enviarlo al congreso.

Las iniciativas más interesantes en materia de competencia han apuntado a eliminar barreras de entrada en mercados importantes, como el de transporte de carga marítima y aérea, las notarías y los conservadores, y los medicamentos.

Una y otra vez el gobierno no ha podido avanzar en estos temas. En algunos casos las presiones de grupos de interés logran que las iniciativas ni siquiera lleguen al Congreso (como en el caso del cabotaje marítimo), en otras el trámite legislativo se empantana (notarías y conservadores) y en un tercer grupo el trámite legislativo termina eliminando piezas centrales de la legislación (medicamentos). Es así como esta semana la Cámara de Diputados le dio un portazo a la entrada de nuevos actores al mercado de los remedios, al rechazar la venta de fármacos sin recetas en establecimientos como supermercados, almacenes o minimarkets.

Facilitando el trabajo femenino

Uno de los temas que quedó pendiente en los gobiernos de la Concertación fue una gran reforma laboral, que conjugara la protección de los derechos de los trabajadores con las importantes ganancias de productividad que se pueden obtener al mejorar una serie de regulaciones existentes. Nada ha hecho el gobierno de Sebastián Piñera en esta materia.

Un tema igualmente importante es promover la participación laboral femenina, donde Chile ocupa el lugar 110 entre 139 países (datos del Foro Económico Mundial). Mucho se ha hablado, pero nada se ha hecho para derogar el Artículo 203 del Código del Trabajo, una normativa que desincentiva la contratación femenina al obligar al empleador a proveer salas cunas si cuenta con 20 o más mujeres entre sus trabajadores.

La principal iniciativa del actual gobierno para incentivar la participación laboral femenina es el Bono al Trabajo de la Mujer. Aunque bien intencionada, dicha iniciativa es insuficiente para asegurar una inserción laboral duradera de las mujeres, porque se trata de un bono que se paga por una vez en la vida por un máximo de 48 meses consecutivos. O sea, si una mujer lo pide a los 24 años, lo puede cobrar hasta los 28 años y después nunca más.

Protegiendo a los consumidores

La legitimidad de una economía de mercado va de la mano con una protección efectiva de los derechos de los consumidores. Si estos derechos no se resguardan debidamente, la justificada frustración de la ciudadanía es terreno fértil para apoyar opciones populistas que terminan por reducir el crecimiento, la productividad y la calidad de vida.

¿Qué se ha hecho para proteger mejor a los consumidores de los abusos de algunas de las grandes empresas? El Sernac sigue siendo un servicio sin capacidad fiscalizadora y reguladora, cuya acción se limita a estrategias mediáticas que apuntan más a objetivos políticos de corto plazo que a proveer soluciones reales a los consumidores.

Luego del escándalo de La Polar, el gobierno creó un nuevo servicio, el Sernac Financiero, cuya principal iniciativa, el Sello Sernac Financiero, acredita que los contratos de la empresa adscrita no contienen cláusulas abusivas. El gobierno optó porque fuera voluntario para las empresas del sector financiero adherir a este sello, hasta ahora ninguna ha adherido a este. Lo cual confirma la importancia de dotar a los servicios que protegen a los consumidores de mayores facultades, en particular, que puedan exigir que los contratos no contengan cláusulas abusivas, lo cual no sucede en la actualidad.

Fortaleciendo las instituciones

Un factor clave para mejorar la calidad de vida es tener instituciones que funcionan bien y que se desarrollan a medida que el país progresa. En este campo ha habido retrocesos importantes bajo el actual gobierno.

La política energética y de sustentabilidad quedó prácticamente paralizada cuando el gobierno pasó a llevar la institucionalidad vigente. Tampoco fue capaz de resolver los conflictos que impiden materializar inversiones. Según el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), durante esta administración sólo se han aprobado 2.488 MW de energía base, comparado con 10.567 MW en el gobierno anterior.

Varias de las iniciativas que emprendió el actual gobierno en materia de competencia no llegaron a buen término debido a la falta de transparencia que existe en Chile respecto de la relación entre política y dinero. “El poder del dinero tiene una influencia gigantesca en la legislación chilena”, afirmó esta semana el ministro Mañalich a propósito del lobby que se opone a la iniciativa del gobierno para reducir los precios de los medicamentos.

¿Qué ha hecho el gobierno para transparentar el financiamiento de la política? En materia de gasto electoral, sigue siendo imposible saber cuáles son los intereses privados que financian las campañas y los partidos. La legislación para transparentar el lobby, principal iniciativa del gobierno en este tema, es deficiente, pues no incluye un registro de empresas lobbistas.

A lo anterior se agrega que en temas de transparencia ha habido retrocesos preocupantes. Por ejemplo, se abandonó la política de transparencia activa en los contratos de concesiones, haciendo imposible conocer los subsidios públicos que se entregan a proyectos que hoy están en construcción.

Una explicación alternativa

El análisis anterior sugiere que las políticas del actual gobierno no explican las cifras macroeconómicas observadas. ¿Cuál es la explicación entonces?

Parte importante son condiciones externas muy  favorables, con el precio del cobre más alto en varias décadas. Si comparamos el crecimiento de los primeros tres años del gobierno actual con del trienio anterior con condiciones externas favorables (2005 a 2007), la tasa promedio es la misma (5,7%).

Dado que no hubo reformas sustantivas en materia laboral, ¿qué explica la creación de 800 mil empleos en el actual gobierno?

Una primera respuesta es que a los períodos de recesión, donde se destruye un número importante de empleos, les siguen períodos en que el empleo crece rápidamente. Los primeros años de este gobierno siguieron a la recesión y crisis financiera internacional de los años 2008 y 2009.

Un segundo factor es que a comienzos del 2010 el INE comenzó a utilizar una definición menos exigente para clasificar a un encuestado como empleado. Antes se requería haber trabajado la mayor parte de la semana anterior a la encuesta, a partir del 2010 basta con haber trabajado una hora.

En una economía como la chilena, abierta y con ingresos fiscales que dependen de manera importante del altamente fluctuante precio del cobre, el crecimiento de corto plazo dependerá principalmente de factores externos. El manejo de las autoridades fiscales y monetarias será importante, pero salvo que cometan graves errores, lo dominante serán factores que los gobiernos no controlan.

En el mediano y largo plazo, en cambio, las políticas de los gobiernos son claves para el crecimiento y la mejora de la calidad de vida de las personas. A mediados de los 80, el poder adquisitivo promedio de los argentinos era más del doble que el de los chilenos. Hoy día Chile supera a Argentina. Desgraciadamente, el gobierno del Presidente Piñera tiene poco que mostrar en materia de reformas que contribuirán al crecimiento futuro del país.

Disponible en La Tercera