El catón de Ignacio Walker

Las declaraciones del senador Ignacio Walker contra las opiniones de Eduardo Engel son tan imprudentes como absurdas.

13-10-2015

Señor Director:

Las declaraciones del senador Ignacio Walker contra las opiniones de Eduardo Engel son tan imprudentes como absurdas. En el límite, la crítica del senador se traduce en que nadie ajeno a la política está en condiciones de escrutar las decisiones de ella, de modo que en un sistema democrático los académicos, centros de estudio y los ciudadanos en general no podrían interpelar a los miembros de la clase política sobre las reglas que los regulan porque no saben cómo funciona. Esta manera de ver las cosas lleva el implícito de que el senador considera que la deliberación pública, cuando se trata de partidos políticos y el Congreso, resulta molestosa, imprudente y casi de mal gusto.

Su juicio no solo es despectivo con las condiciones de la democracia, es también intelectualmente “aristocrático”. Ignacio Walker, en vez de preferir dar razones por sus opciones, prefiere descalificar a quien opina diferente a él.

A su reclamo de los “catones” de la moral política, los demás deberíamos reclamar sobre su condición de “censor” de la discusión pública.


Disponible en El Mercurio.

* Fotografía Emol.