“El debate sobre el debate”

Bajo esa misma línea argumental es que emerge otra cuestión también relacionada con los ámbitos de la independencia y delegación ciudadana:

07-03-2016

AUNQUE durante los últimos meses la cuestión constitucional parece haber abandonado el radar de la opinión pública, marzo será un momento importante para retomar una iniciativa que no ha estado exenta de polémicas. De las pocas noticias que tuvimos sobre esta materia durante el período estival, fue constante cierta tensión entre los miembros del comité de observadores y los funcionarios de gobierno. Y aunque se trata de un debate que no termina de entenderse muy bien, un mínimo común denominador parece anclarse en la necesidad de una mayor autonomía del elenco ciudadano designado por la propia Presidenta de la República, para las tareas de acompañamiento y supervisión del proceso.

 Bajo esa misma línea argumental es que emerge otra cuestión también relacionada con los ámbitos de la independencia y delegación ciudadana: en específico, me refiero a la posibilidad que tendrán los participantes de estas instancias para no solo hacer aportes al debate en el marco de un diseño, sino también para discutir las propias reglas y formas de ese debate.

En efecto, la metodología para esta primera etapa se estructura en torno a tres ejes: valores, deberes y derechos, e instituciones. De esa forma, tanto a nivel local, provincial y regional, las conclusiones de esta parte serán sistematizadas de acuerdo a esta propuesta, pero no se considera -al menos no en forma imperativa-  un espacio para que los ciudadanos se puedan pronunciar sobre las varias alternativas de mecanismo o procedimiento de cambio constitucional. Habiendo abierto un inédito momento de participación ciudadana, y sin que necesariamente éste se imponga a lo que después resuelva el parlamento, es extraño que las personas no puedan manifestar -y por lo tanto también se recojan y sistematicen- sus impresiones sobre cuál sería el mejor y más legítimo procedimiento para modificar nuestra Constitución.

En varias ocasiones hemos insistido en la consigna de que el método es el mensaje; es decir, cómo llevamos adelante estos procesos dice mucho más de nuestra voluntad y vocación, que los resultados mismos. Incluso más, es aquel rito cívico republicano, en que como ciudadanos y miembros de una comunidad nos reconvocamos y nuevamente comprometemos con las normas básicas que deben organizar nuestra convivencia, habiendo sido parte del debate y sanción respecto de las mismas, lo que hace toda la diferencia para un proceso de relegitimación institucional que tanta falta nos hace. Esa lealtad y afecto con un modo de vivir en sociedad, que ciertamente otorga derechos pero también impone obligaciones, se logrará solo en la medida que el procedimiento satisfaga un debate tan participativo, como trasversal e inclusivo.

Entiendo que mañana lunes el comité de observadores debería tratar y decidir este punto. Y aunque lo que varios estamos solicitando representa una pequeña modificación al diseño ya plateado, se trata de una enorme contribución a la honestidad y transparencia con que debe abordarse este proceso.


Disponible en Voces de La Tercera.

* Fotografía La Tercera.