“El desarrollo de las habilidades socioemocionales, una dimensión desatendida”

Debemos asegurar que las personas tengan el espacio y la oportunidad en sus familias, escuelas, trabajos y entornos de desarrollar habilidades como la autoestima, tolerancia, determinación y responsabilidad.

11-12-2016

La semana pasada, CAF -Banco de Desarrollo de América Latina- presentó en Chile el Reporte de Economía y Desarrollo 2016 “Más habilidades para el trabajo y la vida: Los aportes de la familia, la escuela, el entorno y el mundo laboral”. El estudio plantea la necesidad de fortalecer el capital humano en América Latina, incluyendo a Chile, para alcanzar el desarrollo. En este evento, organizado en conjunto con Espacio Público, CAF presentó cifras que evidencian un déficit en habilidades cognitivas, socioemocionales y físicas de las personas en la región, y una desigual distribución por nivel socioeconómico.

Es común que al hablar de capital humano o de habilidades para la vida y el trabajo se piense en conocimiento acumulado o años de escolaridad. Así también, se suele pensar que tanto la productividad como el desempeño laboral de las personas dependen casi exclusivamente de estas variables. Sin embargo, los datos presentados por CAF muestran que se trata de una realidad más compleja, en la que también juegan un rol relevante las habilidades socioemocionales y físicas. De acuerdo con la encuesta CAF 2015, las habilidades socioemocionales son las que tienen mayor peso al momento de tomar decisiones de participación laboral y en la probabilidad de estar empleado. Es más, estas habilidades, tales como la perseverancia, la confianza en los otros y en uno mismo, la resiliencia y la empatía, se correlacionan con mayores ingresos laborales, elevándolos entre un 3,9% y un 7,5%.

¿Cuál es la situación en Chile? De acuerdo con el estudio, los estudiantes chilenos no solo tienen rendimientos cognitivos más bajos, sino también un menor desarrollo de sus habilidades socioemocionales que sus pares de la OCDE. Nuestro sistema de educación se ha centrado de manera casi exclusiva en los conocimientos y habilidades cognitivas, dejando a un lado la dimensión socioemocional, tal como lo ha revelado un reciente estudio llevado a cabo por investigadores del Centro de Investigación Avanzada en Educación de la Universidad de Chile, en el contexto de un estudio internacional de la Universidad de Harvard (“Teaching and learning for the 21 {+s} {+t} century”). Como resultado, los jóvenes ingresan al mercado laboral con una importante brecha en sus habilidades socioemocionales.

Ahora bien, esta brecha podría reducirse en el mundo laboral. Como muestra el informe de CAF, en el trabajo continúa el desarrollo de las distintas habilidades, en particular mediante la interacción con los compañeros de trabajo. Entre un 40% y un 31% del aprendizaje en esta etapa se produce a través de la relación con otros. Sin embargo, en Chile tampoco estamos muy bien en este ámbito. De acuerdo con el INE, el 21,9% del total de personas ocupadas corresponde a trabajadores por cuenta propia. Esta modalidad no solo se asocia con salarios más bajos y menor estabilidad, sino que además, dada la ausencia de interacción con otros trabajadores, limita la posibilidad de que las personas continúen desarrollando y acumulando sus capacidades.

De este modo, no basta con aumentar la cobertura educacional o contener el desempleo por la vía del autoempleo. Junto con entregar conocimientos académicos en las escuelas, y posteriormente herramientas para un oficio o profesión, debemos asegurar que las personas tengan el espacio y la oportunidad en sus familias, escuelas, trabajos y entornos de desarrollar habilidades como la autoestima, tolerancia, determinación y responsabilidad. Ello permitirá cerrar las brechas que nos separan de los países desarrollados y mejorar la distribución de oportunidades al interior de nuestro país.

Disponible en El Mercurio