“El fantasma de la abstención”

La discusión que debe venir y debemos enfrentar es cómo logramos encarar el problema de la abstención y convocar a las personas a que la política les interese.

24-10-2016

El domingo fueron las elecciones municipales y, tal como se preveía, la abstención fue la protagonista de la jornada. Votaron un poco más de 4.9 millones de personas, alrededor de 800 mil personas menos que en las municipales del 2012. Los datos muestran cómo, desde 1990, viene disminuyendo sostenidamente la participación electoral, siendo estas elecciones, las que cuentan con la participación histórica más baja desde la vuelta de la democracia.
De acuerdo a la Encuesta de Auditoría de la Democracia realizada por el PNUD este año, un 40% de los encuestados señala que la razón principal para no votar es porque la política no les interesa y un 12% porque su voto no cambiaría nada las cosas. Por otra parte, también de acuerdo a cifras del PNUD, la tendencia en América Latina ha sido que la participación electoral aumente, a diferencia de lo que ocurre en los países de la OECD, donde ha ido disminuyendo al igual que en Chile.
Esto vuelve a abrir la discusión sobre la voluntariedad y obligatoriedad del voto. ¿Es un derecho o un deber? ¿Es ésta la solución para que la gente se interese en la política? Probablemente hay muchos argumentos a favor y en contra de ambas y las escucharemos durante estas semanas con la resaca de las elecciones.
Sin embargo también hay otras medidas que se pueden adoptar para incentivar el voto. Primero y no menor, si el descrédito a la política es una de las grandes razones para no votar, sería muy importante que los partidos se comprometan a no llevar candidatos que se encuentran en procesos de fraude al fisco o corrupción, particularmente cuando hay altos indicios de su participación en ellos.
Por otra parte, podemos facilitar el voto de diversas formas: con transporte gratuito en todo el país y que el día de las elecciones sea feriado irrenunciable. Otra forma es darle la posibilidad a las personas de votar más cerca de su domicilio, particularmente pensando en personas de tercera edad, con niños pequeños o dificultades para desplazarse. Asimismo, hay medidas que se pueden adoptar para promover un voto más informado, como una franja radial gratuita y plataformas informativas de quiénes son los candidatos y sus propuestas.
Sin duda estos días serán de celebración o reflexión para varios, pero la discusión que debe venir y debemos enfrentar es cómo logramos encarar el problema de la abstención y convocar a las personas a que la política les interese. Mal que mal, nos guste o no, es el único modo de levantar nuestra voz y opinar sobre cómo queremos que sean nuestras comunas y nuestro país.
Disponible en La Hora