“Elección de colegios”

30-09-2013

Asumir que la libertad de elegir escuelas es una ilusión implica pensar en políticas diferentes, destinadas a asegurar que todos los padres accedan, en su entorno cercano y sin barreras presupuestarias, a escuelas con altos indicadores de calidad. Carta publicada en El Mercurio en respuesta a los resultados de un sondeo realizado por la Universidad Finis Terrae, que sugieren que los padres de nivel socioeconómico (NSE) más bajo tienden a subvalorar la “calidad académica” de las escuelas.

 

Los resultados de una encuesta realizada por la Universidad Finis Terrae sugieren que padres de nivel socioeconómico (NSE) más bajo tienden a subvalorar la “calidad académica” de las escuelas. En contraste, nuestros resultados, publicados por Espacio Público, sugieren que las diferencias en la valoración de indicadores de “calidad académica” entre padres de distinto NSE desaparecen por completo una vez que se toman en cuenta dos restricciones a la conformación de las preferencias: las geográficas (la desigual distribución espacial de las escuelas) y las presupuestarias (la estructura diferenciada de copago asociada al financiamiento compartido).

Queremos llamar la atención sobre el riesgo de estudiar las preferencias de los padres asumiendo igualdad de condiciones en la elección de escuelas. De conclusiones como las de la encuesta de la Universidad Finis Terrae se deduce lógicamente que los problemas endémicos de nuestro sistema educacional (la segregación escolar y la disparidad en el rendimiento académico) son consecuencia de que una masa de padres “no sabe” elegir escuelas, lo que impide el despliegue de la competencia entre escuelas y e accountability. Ante esto, la solución lógica es aumentar la información para que los padres finalmente “aprendan a elegir”.

Nuestros resultados, en cambio, llaman la atención respecto de la hipocresía del sistema de vouchers: la ilusión de que todas las familias gozan de las mismas oportunidades para elegir escuelas. Ilusión, porque para muchos las posibilidades de elección dependen largamente del lugar donde se vive y del dinero disponible para financiar la educación de los hijos.

Asumir que la libertad de elegir escuelas es una ilusión implica pensar en políticas diferentes, destinadas a asegurar que todos los padres accedan, en su entorno cercano y sin barreras presupuestarias, a escuelas con altos indicadores de calidad.

Carolina Flores, Instituto de Sociología UC

Alejandro Carrasco, Facultad de Educación UC