“Elite empresarial chilena: ¿los mejores, los contactados o los mejores contactados?”

30-11-2016

Si queremos una sociedad con instituciones inclusivas, donde las oportunidades dependen cada vez menos de donde se nació, es importante entender a qué se debe la falta de diversidad en las elites empresariales chilenas.

 

Juan y Pedro ingresaron al Instituto Nacional en séptimo. Su capacidad para organizar eventos y dirigir grupos de trabajo fue evidente desde el primer día, de modo que nadie se sorprendió cuando optaron por Ingeniería Comercial en la U. de Chile como su primera opción al postular a la universidad.

Por esas cosas de la vida, Juan tuvo un puntaje levemente superior al puntaje de corte, mientras que el puntaje de Pedro fue levemente inferior. Cuestión de décimas, puro azar. Juan quedó, Pedro no. ¿Qué impacto tendrían estas décimas de diferencia sobre el futuro profesional de Pedro? ¿Reducirían sus posibilidades de llegar a cargos directivos en las empresas más importantes del país?

La situación de Felipe y Andrés es análoga a la de Juan y Pedro. También mostraron una temprana vocación para los negocios, también postularon a Comercial en la Chile. Al igual que Juan, Felipe entró apenas, mientras que Andrés quedó en primer lugar de la lista de espera, lista que ese año no corrió. Existe una diferencia, sin embargo, entre Felipe y Andrés y sus pares institutanos. Felipe y Andrés fueron a uno de los colegios privados de elite de Santiago. ¿Es menos probable que Andrés llegue a gerente de empresa que Felipe por ese puñado de décimas que le faltaron?

Respuestas

En un trabajo reciente, Seth Zimmerman, de la Universidad de Yale, emplea de manera creativa metodologías novedosas, que permiten establecer relaciones de causalidad, para responder las preguntas anteriores.* Muestra que ingresar a uno de los seis semilleros de gerentes y directores de empresas en Chile (Derecho, Ingeniería Comercial o Ingeniería Civil en la U. de Chile o Pontificia Universidad Católica) mejora notablemente las chances de llegar a la elite empresarial si se proviene de los nueve colegios privados de elite. Las chances de que Felipe llegue a ocupar un cargo directivo serán muy superiores a las de Andrés, un 65% más altas para ser precisos (19,3 versus 11,7 por ciento).

En cambio, para quienes provienen de los colegios restantes, incluyendo el Instituto Nacional, ingresar a las carreras universitarias anteriores no afecta las chances de terminar en los directorios o cargos gerenciales de las empresas más importantes (aquellas listadas en la Superintendencia de Valores y Seguros). Independiente de la carrera que sigan, los dados están cargados en contra de Juan y Pedro y sus chances son mucho más bajas que las de Andrés (y aún más que las de Felipe).

La diferencia

A continuación Zimmerman explora los mecanismos que podrían explicar la rentabilidad que tiene para los alumnos de los colegios privados de elite ir a las carreras y universidades antes mencionadas. Hay varias posibilidades, que se pueden clasificar en dos grandes grupos. Un primer grupo de explicaciones se centra en habilidades que son relevantes en el mundo de los negocios y que los estudiantes de colegios de elite dominan en mayor medida que el resto. El manejo del inglés es un ejemplo. Un segundo grupo es el de “efectos de pares”, asociados con redes de contactos que permiten acceder, por ejemplo, a mejores oportunidades de empleo.

La evidencia que descubre Zimmerman apunta a favor del segundo grupo de explicaciones. En efecto, encuentra que es mucho más probable que dos egresados del mismo año de la misma carrera terminan en posiciones de liderazgo en la misma empresa a que dos egresados de distintas carreras y el mismos año o dos egresados de la misma carrera pero en años distintos terminen dirigiendo la misma empresa. La probabilidad en el primer caso es el doble que en los restantes. Esto sugiere que son las redes que construyen los estudiantes que provienen de colegios privados de elite durante sus años universitarios las que explican por qué su paso por la universidad hace más probable que terminen formando parte de la elite empresarial.

¿Por qué importan tanto esas redes para llegar a ser director o gerente de empresa? Esta es una pregunta abierta, hay varias explicaciones posibles, todas especulativas, varias de las cuales no habla bien de nuestra elite empresarial.

Elites, diversidad y desarrollo

Las elites empresariales son claves para el desarrollo de los países. Los gerentes y directores de empresas toman decisiones que nos afectan a todos. Si son creativos y asumen riesgos responsablemente, pueden contribuir de manera importante a generar mejores condiciones de vida para todos los ciudadanos. En cambio, si toman riesgos de manera irresponsable o basan su éxito en prácticas dudosas, el costo social puede ser enorme, como lo atestigua la crisis chilena de 1982 y la crisis financiera mundial de 2008.

Tal como lo planteara James Robinson durante el lanzamiento de Espacio Público en agosto, seleccionar las elites empresariales principalmente de quienes provienen de un pequeño grupo de colegios privados significa que nos estamos perdiendo mucho talento innovador y emprendedor. Que las carreras universitarias más apetecidas no contribuyan a cerrar las brechas de oportunidades sino que, por el contrario, las hagan mayores, debiera preocuparnos. Si queremos una sociedad con instituciones inclusivas, donde las oportunidades dependen cada vez menos de donde se nació, es importante entender a qué se debe la falta de diversidad en las elites empresariales chilenas. El trabajo de Zimmerman es un paso importante en esta dirección.

*Seth Zimmerman, “Making top Managers: The Role of Elite Universities and Elite Peers”.

Columna de Eduardo Engel publicada en La Tercera