La noche que murio el Mamo

10-09-2015

¿Era tan difícil explicar que el número de reformas complejas que se pueden hacer con éxito son limitadas, en cualquier país, en cualquier momento del tiempo?

Cuesta imaginar un debut menos afortunado del llamado a tener “realismo sin renuncia” con que el gobierno inauguró el “segundo tiempo” de su gestión. ¿Era tan difícil explicar que el número de reformas complejas que se pueden hacer con éxito son limitadas, en cualquier país, en cualquier momento del tiempo? Que no sólo se trata de que los ingresos fiscales no alcanzan, sino que, mucho más importante, que la capacidad de diversos ministerios para preparar proyectos de ley con la sofisticación y prolijidad requerida es limitada y que la capacidad del Congreso para avanzar con una agenda legislativa ambiciosa y compleja también.

Las diferencias al interior de la Nueva Mayoría respecto de este punto son, principalmente, sobre los medios para alcanzar fines respecto de los cuales hay bastante acuerdo. Esta semana también conocimos la propuesta del ministro de Hacienda para hacerse cargo de los problemas de implementación de la reforma tributaria. Las reacciones a esta iniciativa, sobre todo de la oposición, sinceran diferencias respecto de los objetivos de la reforma que no se explicitaron durante el segundo semestre del año pasado, cuando ésta se aprobó. Estas diferencias probablemente también existen con otras reformas. Son diferencias de fines más que de medios. Diferencia de fines, diferencia de medios y, como veremos, también diferencias de ritmos. La clasifi- cación que sigue, sin pretender ser exhaustiva, sirve para ilustrar las diferencias que hoy tenemos los chilenos en materia política y explora sus consecuencias sobre el ciclo electoral que se avecina.

Irreversibles Veinticuatro meses para cambiar el país, 25 años esperando esta oportunidad, avanzar lo más posible porque la ventana de oportunidad se cierra rápido. Así se resume el diagnóstico que hizo parte importante de la Nueva Mayoría a comienzos de este gobierno. ¿Por qué 24 meses? Porque a comienzos de 2016 se inicia el ciclo electoral con las elecciones municipales y será difícil tener mucha labor legislativa de allí en adelante, cuando las lógicas parlamentarias se vuelquen a objetivos eleccionarios. Donde los gobiernos anteriores se contentaron con abordar una o a lo más dos reformas de envergadura, este gobierno se propuso hacer en cuatro años lo que no se pudo hacer en un cuarto de siglo.

Reforma educacional, reforma tributaria, nueva Constitución, reforma laboral, descentralización, reforma de salud, reforma previsional, despenalización del aborto, ley de partidos políticos, regular el financiamiento de la política, por nombrar sólo algunas. La premura con que se enviaron los proyectos de ley al Congreso, sin la preparación adecuada, fue consecuencia de este diagnóstico. La reforma educacional, donde ingresó primero el proyecto que se pudo tener listo antes, sin tener siquiera los lineamientos centrales de todos los proyectos que involucra esta reforma, es un buen ejemplo.

Irreversibles Veinticuatro meses para cambiar el país, 25 años esperando esta oportunidad, avanzar lo más posible porque la ventana de oportunidad se cierra rápido. Así se resume el diagnóstico que hizo parte importante de la Nueva Mayoría a comienzos de este gobierno. ¿Por qué 24 meses? Porque a comienzos de 2016 se inicia el ciclo electoral con las elecciones municipales y será difícil tener mucha labor legislativa de allí en adelante, cuando las lógicas parlamentarias se vuelquen a objetivos eleccionarios. Donde los gobiernos anteriores se contentaron con abordar una o a lo más dos reformas de envergadura, este gobierno se propuso hacer en cuatro años lo que no se pudo hacer en un cuarto de siglo.

Reforma educacional, reforma tributaria, nueva Constitución, reforma laboral, descentralización, reforma de salud, reforma previsional, despenalización del aborto, ley de partidos políticos, regular el financiamiento de la política, por nombrar sólo algunas. La premura con que se enviaron los proyectos de ley al Congreso, sin la preparación adecuada, fue consecuencia de este diagnóstico. La reforma educacional, donde ingresó primero el proyecto que se pudo tener listo antes, sin tener siquiera los lineamientos centrales de todos los proyectos que involucra esta reforma, es un buen ejemplo.