“Hora de decir basta”

Sobre estos políticos profesionales recae gran parte de la responsabilidad del escenario actual de violencia que vivimos en la zona sur.

12-04-2016

La violencia social en todo conflicto estalla entre otras razones cuando los políticos profesionales, aquellos mandatados a mediar entre los conflictos sociales y el poder, dejan de cumplir su rol. En ellos y sus colectividades recae en las democracias modernas el gobierno de los asuntos públicos y la cohesión social, entre otras tareas. ¿Quiénes son estos políticos profesionales en el caso del conflicto estado chileno-pueblo mapuche?

Son, en primer lugar, las autoridades de gobierno electas por la ciudadanía cada tanto. De la presidenta al último y más humilde seremi regional, pasando por ministros y subsecretarios, todos cargos de confianza del Ejecutivo. También lo son diputados y senadores que –tal como los griegos antiguos- han hecho de los asuntos públicos su vocación y forma de ganarse la vida. Y por cierto, también lo son alcaldes y concejales, los representantes del “estado” en el nunca bien ponderado nivel comunal.

No nos hagamos más los lesos. Sobre estos políticos profesionales recae gran parte de la responsabilidad del escenario actual de violencia que vivimos en la zona sur. Por acción u omisión, desinterés premeditado, cálculo político-electoral, mera ignorancia o simple flojera, son ellos en última instancia quienes han permitido que el conflicto se desborde por lado y lado. Al punto de entregar a jueces, fiscales y policías la bendita resolución del problema.

 

Es cierto, en primera instancia la responsabilidad es de los actores directos involucrados en la trama. Pero decirlo resulta una obviedad a estas alturas del conflicto. No serán activistas mapuche radicales o latifundistas armados en sus campos quienes resolverán, entre ellos, el entuerto. Ello sería la renuncia absoluta de la política y decretar, lisa y llanamente, la ley de la selva. El Far West. Y un baño de sangre que puedo apostar nadie en su sano juicio desea.

No. Quienes deben resolver el conflicto son –guste o no- los mismos políticos profesionales que en poco tiempo más sonreirán a su puerta buscando el voto. Y prometiendo el oro y el moro. De allí que cuando las cosas amenazan con desbordarse sin retorno –como ya han comprobado tristemente las iglesias en zona mapuche- bien vale recordar a ellos su responsabilidad. Y el mandato que los electores les depositaron en las urnas.

¿Tiene la ciudadanía herramientas para fiscalizar aquello? Pocas la verdad. La más efectiva y cercana, el voto en las urnas. Si usted considera que su diputado o senador poco y nada ha contribuido a resolver el tema, no vote por él o ella nuevamente. La oferta electoral de seguro será variada y opciones alternativas tendrá. Lo importante es que vote informado. O más bien asustado. El próximo campo en toma perfectamente podría ser el suyo. O el próximo activista mapuche baleado, un sobrino.

Otra herramienta, pero que requiere una cuota mayor de compromiso (o de hartazgo) es la movilización social. Hablo de gestar una plataforma ciudadana que permita dar cauce político al descontento. ¿Le suenan “Los Indignados” en España? ¿En qué minuto a los habitantes de la región, mapuche y chilenos, se nos colmará la paciencia con un conflicto donde políticos de uno y otro lado pescan hace décadas a rio revuelto? Es la pregunta que ronda por diversos círculos en Temuco.

Como sea. Es hora de exigir a los políticos profesionales que cumplan su papel. Todos, cual más, cual menos, han pecado de irresponsabilidadfrente a un conflicto que desangra a diario nuestra convivencia social e hipoteca la posibilidad de un destino común. Llegó la hora de decir basta.


Disponible en Voces de La Tercera.

* Fotografía La Tercera.