La nueva Alameda

Desde que fue concebida por Bernardo O’Higgins, la Alameda que lleva su nombre ha sido intervenida de forma parcial, sin una visión acorde c

14-10-2015

El concurso “Nueva Alameda-Providencia” impulsado por el Intendente Orrego buscaba saldar esta deuda y la propuesta ganadora de la oficina Lyon & Bosch cumplió su cometido.

Su principal mérito es devolver a la Alameda su condición original de paseo (“Las Delicias”), adaptando dicha función al contexto actual, donde esta avenida es la principal arteria de un área metropolitana de 7 millones de habitantes.

Esto se logra mediante varias acciones, siendo la más relevante, una propuesta de arborización y espacio público que busca consolidar un “túnel verde” similar al que existe en avenidas como Ricardo Lyon o Libertad, un acierto considerando que en varios tramos la Alameda es un espacio inhóspito y deteriorado.

El túnel verde incluirá aceras más anchas, fuentes y cursos de agua, paraderos dignos y mobiliarios que valorizarán el entorno, harán más agradable estar y desplazarse por ahí, yentregarán un nuevo paisaje a cientos de miles de personas que circulan por medios motorizados, privilegiando al transporte público y los peatones.

Otra virtud del proyecto es que mantiene este alto estándar de forma independiente al ingreso de cada municipio, lo que nivela el mapa de atributos de la ciudad en su columna vertebral, beneficiando a comunas como Lo Prado y Estación Central.

Por requerimientos del concurso se debía contemplar un corredor de buses por el centro de la calzada, con la idea de elevar la velocidad del Transantiago e igualarla con el Metro, lo que será muy difícil de lograr.

El proyecto plantea una solución más innovadora para cumplir este objetivo, al usar Nueva Providencia como vía exclusiva para buses y dejar Providencia para automóviles con veredas más anchas y ciclovías, reservando el espacio central para un futuro tren liviano.

Construir un corredor exclusivo de buses eliminando cruces será una tarea muy compleja que podría implicar cambios en el diseño y lo mismo ocurrirá en otros puntos sensibles como la explanada propuesta para la Plaza Baquedano.

Estos ajustes son normales en grandes proyectos urbanos, y también es esperable que surjan más críticas y conflictos que deberán ser conducidos con liderazgo y apertura, mediante un proceso de participación ciudadana.

Pese a su complejidad, esa no será la principal amenaza para ver concretado este proyecto.El verdadero escollo será sortear los cambios de gobierno, cuando nuevos ministros decidan revisar lo heredado por defecto, una mala costumbre que ha mandando al cajón demasiadas iniciativas relevantes.

Para revertir este problema, se requiere que la Nueva Alameda dependa de una autoridad metropolitana electa, con recursos para construir y mantener estas obras en el tiempo, evitando que sean vandalizadas usando como excusa cualquier acto o manifestación pública.

Si se salvan estos obstáculos la ciudad habrá ganado un gran paseo arbolado de 11 kilómetros, donde las fronteras socioeconómicas que tanto marcan a Santiago podrían desparecer gracias a la calidad del espacio público que se ha propuesto.


Disponible en Voces La Tecera.

*Fotografía La Tercera.