“La saga de los leones”

09-02-2015

Lo que ocurrió y cuyas circunstancias debemos aclarar, es que las esculturas originales fueron ‘destruidas por personas desconocidas’ en alguna violenta revuelta política.

 

Me escribe un vecino de Talcahuano para decirme que cree que existen réplicas de los célebres leones de Providencia en esa ciudad, tal vez provenientes del parque de Lota. Su mensaje me animó a hacer una breve investigación, aunque todavía me faltan datos fundamentales. Estuve en el excelente archivo de Providencia, revisando las actas de las sesiones del Concejo Municipal, en búsqueda de todas las menciones hechas a las esculturas.

Los leones originales adornaban la entrada al parque Lyon, que hoy corresponde al cuadrante comprendido por Providencia, Las Palmas, Coyancura, Las Bellotas y Lyon. De hecho, el peculiar trazado de ese cuadrante, hoy atravesado por Nueva Providencia, corresponde a un parque señorial con su casona, comandando la chacra Los Leones (en alusión al nombre de familia), que comenzaba en Providencia y llegaba por el sur hasta la actual Diego de Almagro.

Los leones originales eran unos bronces importantes, obra del célebre escultor francés Antoine Louis Barye (1796-1875). Uno de los leones, aplastando una serpiente, es una escultura muy reproducida: se exhibe en el Metropolitan Museum de Nueva York, el Louvre en París y numerosas plazas y parques en Europa y América. Es probable que, a la usanza de la época, los Lyon hubieran encargado esos bronces en Europa para lucirlos en Chile. Es posible que existieran similares en el parque de Lota, puesto que Lyon y Cousiño están emparentados. Pero la proveniencia exacta de las esculturas originales es el primer dato que debe ser corroborado, sobre todo para terminar de una vez con el mito del saqueo de Lima. Espero que algún descendiente pueda dar pistas.

La primera mención que se hace de las esculturas en las actas del Concejo Municipal de Providencia es en 1930, cuando los vecinos del Parque Lyon le piden a la municipalidad “que reponga los leones que adornaban la entrada a dicho parque”. Lo que ocurrió y cuyas circunstancias debemos aclarar, es que las esculturas originales fueron “destruidas por personas desconocidas” en alguna violenta revuelta política. ¿Cuál de todas? Ante la petición de los vecinos, la municipalidad decide finalmente, en 1954, encargarle al famoso escultor chileno José Carocca Laflor la confección de dos reproducciones de los leones de Barye (imagino que documentados con fotografías, puesto que nunca se hace mención a los restos de las esculturas originales). De ahí en adelante, la relación entre municipalidad, escultores y fundiciones se convierte en un melodrama a la chilena, plagado de retrasos, excusas y amenazas, pero baste decir por ahora que el primer león se instala recién en 1957 y el segundo, en 1960. La última mención hecha a las esculturas es de 1969, y más bien cómica: un regidor solicita que los leones “se repinten de color verde pátina”.