“¿Le creemos a Alfredo Moreno?”

No basta con hacer un llamado a hacer todo lo posible para que los actos de colusión no se repitan o reconocer la falta de control al interior de las empresas. Se requiere también un rayado de cancha que defina con mayor claridad las exigencias de transparencia y responsabilidades del sector privado, tanto para sancionar a los infractores como para prevenir la corrupción.

31-03-2017

Reciénas asumido como presidente de la CPC, Alfredo Moreno se ha convertido en el paladín de la nueva cultura empresarial, al impulsar un discurso que busca darle un giro a la forma en que la empresa se relaciona con la sociedad. Para recuperar la legitimidad y confianza tras los sucesivos casos de corrupción, colusión y malas prácticas generalizadas en el sector privado, señala que se debe mejorar la comunicación con la sociedad, así como responder a las exigencias de transparencia, preocupación por el medioambiente y ética, como una cultura corporativa fundamental. El encuentro en Las Majadas fue un ejemplo concreto de este cambio de timón, al reunir a empresarios, sociedad civil, dirigentes gremiales y líderes en innovación, con el objetivo de abordar un propósito común: “Restituir confianzas y generar una cultura de encuentro para construir un Chile mejor”.

Dan ganas de creerle, ¿no es verdad?

Sin embargo, las buenas intenciones no pueden depender de mero voluntarismo. Así, no basta con hacer un llamado a hacer todo lo posible para que los actos de colusión no se repitan o reconocer la falta de control al interior de las empresas. Se requiere también un rayado de cancha que defina con mayor claridad las exigencias de transparencia y responsabilidades del sector privado, tanto para sancionar a los infractores como para prevenir la corrupción.

Un avance en este sentido es el proyecto de ley que busca perfeccionar el marco regulatorio para sancionar conductas abusivas, brindar mayor protección a los accionistas minoritarios e inversionistas, clarificar responsabilidades de los auditores y limitar los conflictos de interés al interior de la administración de las empresas, entre otros.

Ahora bien, considerando las recomendaciones que hizo el Consejo Anticorrupción en este sentido, aún queda bastante por mejorar para prevenir la ocurrencia de conductas ilícitas. Así, es necesario fortalecer las capacidades y deberes de los gobiernos corporativos, para que publiciten reglamentos explícitos sobre transacciones con partes relacionadas, regalos, donaciones, etc., establezcan criterios generales para transacciones que no son habituales en la empresa, y definan políticas de remuneración e incentivos a ejecutivos, incluyendo formas de pago, entre otros. Es necesario, a su vez, que las empresas cuenten con sistemas de integridad que incorporen modelos de prevención de delitos y componentes éticos, y que exista un proceso de verificación de los mismos.

Habrá que esperar para ver si las palabras de Moreno inspiran cambios concretos desde el gremio empresarial. Por el momento, mantengo mi incredulidad.

 

Disponible en El Mostrador.