“Lealtad con la democracia”

Pese a todo esto, los chilenos siguen teniendo confianza en la democracia. Según la encuesta, las personas afirman mayoritariamente que la forma en que votan puede influir en lo que suceda en el país.

12-09-2016

Cuando se expanden las opiniones sobre la supuesta crisis institucional que estaría viviendo nuestro país -la más grave de las últimas décadas se indica-, los datos entregados por la IV encuesta nacional de la Auditoría a la Democracia, realizada por el PNUD, permitiría, aparentemente, confirmar esta tragedia. La crisis de confianza, la falta de identificación con los partidos políticos, la percepción sobre la élite y sus malas prácticas son antecedentes de ese diagnóstico. Pero, como sostuvo Onora O’Neill hace más de una década, estamos viviendo momentos en que la pérdida de confianza se transformó en “un cliché de nuestros tiempos”.

Sin embargo, la encuesta entrega algunos datos que nos permitirían observar las cosas desde otra perspectiva. Según ésta, la democracia sigue siendo preferible a cualquier otra forma de gobierno y, lo que es más notable, las personas piensan que en diez años más Chile será un país mucho más democrático de lo que es hoy. Las personas que consideran que el sistema democrático en la actualidad lo hace muy mal indican que la principal razón de aquello es la desigualdad, y, entre aquellos que piensan que funciona solamente de modo regular, el motivo que expresan es exactamente el mismo. De acuerdo con los datos, se valoran como los derechos más importantes en una democracia aquellos asociados a que las personas tengan una calidad de vida adecuada, sean tratados con igualdad, tengan derecho a participar de las decisiones públicas y a

protestar para oponerse a decisiones oficiales. Es decir, exigen dignidad, respeto y participación.

Aunque es sorprendente que los chilenos, pese a la desconfianza, consideren que es posible seguir avanzando en una sociedad mejor, los datos sobre el funcionamiento actual de las instituciones son más desalentadores. Una respecto de las cuales existe menor confianza es el Congreso; paradójicamente, la expresión clásica de la democracia. Las personas consideran que éste no representa adecuadamente sus intereses, que fiscaliza mal al Gobierno, dicta malas leyes, y que a sus integrantes no les importa mucho lo que la gente piensa.

Pese a todo esto, los chilenos siguen teniendo confianza en la democracia. Según la encuesta, las personas afirman mayoritariamente que la forma en que votan puede influir en lo que suceda en el país.

En momentos en que el desencanto puebla columnas, entrevistas, oficinas públicas y privadas, es alentador pensar que los chilenos seguimos creyendo que este mal momento lo podemos resolver con más democracia, pero una democracia en la que los ciudadanos desean ser protagonistas. Entender éste fenómeno -más que quejarse- es el principal desafío de la clase política y empresarial en la actualidad.


Disponible en La Segunda