Lluvias y prioridades cortas

Influye que en algunas políticas públicas, la coyuntura se imponga sobre la visión de largo plazo, las estrategias comunicacionales por sobr

17-08-2015

Tal como lo señalé en una columna de 2013 , Santiago resistió de buena forma los temporales gracias a las obras de infraestructura que se construyeron en los 90 y primeros años de 2000, y por ello las inundaciones salieron de la agenda noticiosa en pocos días.

Este hecho que podría ser muy bueno, trajo sin embargo consecuencias negativas. Al salir de los medios, el tema perdió prioridad política pese a que siguen pendientes obras en nudos viales que se inundan todos los años y quebradas o esteros cuyos desbordes podrían generar estragos en cientos de barrios residenciales.

Salir de la agenda noticiosa también implica invisibilizar la situación de regiones, donde el atraso es mucho más serio como se comprobó en tres catástrofes consecutivas: el megaincendio de Valparaíso, Atacama y Tocopilla y en todas pudimos ver la precaria situación en que viven cientos de miles de compatriotas.

¿Porqué su drama no tiene la prioridad que merece?. La primera razón es la poca influencia que ejercen los afectados, que no tienen el tiempo o los recursos para marchar por la Alameda una condición que ante el desprecio por la tecnocracia, parecer ser clave al momento de elaborar diagnósticos sobre los “problemas país”.

También influye que en algunas políticas públicas, la coyuntura se imponga sobre la visión de largo plazo, las estrategias comunicacionales por sobre el liderazgo y la muñeca de los grupos de presión por sobre el bienestar social de los miles o millones que no pueden muñequear.

Esta lógica es injusta e insostenible. Los expertos en cambio climático han señalado que estas lluvias cortas e intensas serán más recurrentes y no se resolverán limpiando canaletas o poniendo sacos de arena. Se requieren obras mayores y cambios en las leyes e instrumentos de ordenamiento territorial.

En este contexto es una buena noticia que la Presidenta haya desechado la figura de los “delegados presidenciales” en Tocopilla, dejando a cargo al Ministro de Obras Públicas, ya que su cartera tiene los equipos y competencias para ejecutar proyectos que mejoren la resistencia ante futuros desastres naturales. Esperemos que exista la misma voluntad al momento de entregar los recursos para iniciar estas obras, que tardarán años en concretarse y serán inauguradas por otros gobiernos.

También es importante que los municipios actualicen sus planes reguladores para evitar que se sigan instalando hogares o equipamientos en zonas de riesgo, un problema que sigue siendo una bomba de tiempo en demasiadas ciudades del país.


Disponible en La Tercera