“Lo bueno, lo malo y lo feo”

Me quedo con un sabor más bien positivo de este año: todo lo feo y lo malo son oportunidades para construir un país verdaderamente más justo

05-01-2016

Hace unos días, en un programa de radio, me preguntaron qué había sido lo bueno, lo malo y lo feo del año que pasó. La respuesta vino rápido a mi cabeza.

Partamos por lo feo. Para mí sin duda han sido los casos de corrupción, colusión, tráfico de influencias y otros similares que conocimos en diversos ámbitos: el papel higiénico, el fútbol, las farmacias, los pollos, la política y otros más. No creo que sea algo nuevo en Chile, pero sin duda hoy es más fácil enterarse. Me duele ver cómo algunos son tan avaros que no dudan en perjudicar a gran parte de sus compatriotas para llenarse aún más los bolsillos. También duele ver cómo para otros la política deja de ser un medio para contribuir a hacer un país más justo e igual, y se transforma en un fin en sí misma, que se utiliza para su propio beneficio.

Lo malo: lo que cuesta día a día cambiar las reglas del juego para que lo anterior no siga ocurriendo. No soy tan ingenua para pensar que esto nunca más pasará, pero sí que al menos habrá un costo mayor para el que rompe las reglas y que las sanciones serán lo suficientemente drásticas para que sean menos los que estén dispuestos a infringirlas. Uno esperaría que las demandas ciudadanas hicieran más eco en los que tienen el poder de cambiar las normas, pero lamentablemente no siempre es así y existen resistencias.

Lo bueno: aún tenemos capacidad de reacción como sociedad. Nos molesta, indigna, duele y no toleramos estos hechos. No nos acostumbramos a conocer todos los meses un caso nuevo de corrupción. Queremos que se empareje la cancha y les exigimos verdaderos cambios a nuestras autoridades para darles nuestra confianza. Por eso, la agenda anticorrupción sigue avanzando. De a poco, a veces con tropezones, pero avanza.

Me quedo con un sabor más bien positivo de este año: todo lo feo y lo malo son oportunidades para construir un país verdaderamente más justo para todos. Espero que, en el futuro, podamos afrontarlos como todos esperamos, con sanciones duras y sinceridad de parte de los que no cumplen.


Disponible en La Hora.

* Fotografía La Tercera.