Los movidos días de la regulación financiera en USA

La SEC norteamericana dictó hace unas semanas una norma que obliga a todas las empresas a informar la relación que existe entre la compensac

19-08-2015

Está más movida que nunca la discusión acerca de los énfasis de la regulación financiera en Estados Unidos. A poco más de cumplirse cinco años desde la dictación de la ley Dodd-Frank, existe un debate abierto y extendido en Wall Street acerca de si no habrán sido excesivas las limitaciones que la ley le está generando al mercado o si, por el contrario, son las medidas necesarias para evitar que vuelva a ocurrir una crisis financiera como la de 2008. Veamos algunas de las medidas más controversiales.

Revelación de compensación de ejecutivos.

La SEC norteamericana dictó hace unas semanas una norma que obliga a todas las empresas a informar la relación que existe entre la compensación del CEO y el trabajador promedio. El objetivo perseguido, en opinión de la SEC, es “entregarles a los accionistas mejor información corporativa acerca de la compensación de los ejecutivos principales de manera que puedan tener mejor capacidad para decidir sus inversiones”.

Se trata de una política que tiene sentido en EEUU, en atención a la estructura de propiedad atomizada de sus compañías, donde, como sabemos, se puede generar un problema de incentivos en la relación entre la fuerte administración y los accionistas atomizados. Distinto al caso de las empresas chilenas, donde las dificultades están asociadas al posible diferencial de intereses de los accionistas controladores respecto de los minoritarios, y donde el riesgo de abuso de la administración es bajo. De manera que no es una norma que tendría sentido en Chile, pero de la cual vale la pena estar al tanto.

 

Pues bien, en ese contexto se dicta en EEUU la norma que obliga a revelar esta información, entregando resultados que seguramente usted ya ha visto en los diarios. De hecho, se ha hecho público el ranking de Bloomberg de los CEO que tienen los ratios de compensación más altos con relación al trabajador promedio de su compañía, destacándose el caso de los CEO de McDonald’s, JPMorgan y American Express. La cadena de comida rápida es la que encabeza la lista por lejos, al tener un ratio del salario del CEO versus el del trabajador promedio de 644 a uno.

Previo a su dictación estuvo en consulta pública del mercado por varios años, siendo la norma que más comentarios ha recibido en la historia normativa de la SEC: más de 287.000 opiniones formales apoyando o atacando su contenido. Era esperable que una norma que implica hacer pública una información corporativa tan controversial, generara innumerables reacciones de agentes del mercado, de inversionistas institucionales, de asociaciones de consumidores, de accionistas individuales y del público en general.

Lo que fue una sorpresa es la enorme diferencia de opiniones que se generó al interior de la propia SEC acerca de la conveniencia de su dictación. Así lo demuestran tanto la cantidad de años que demoró su tramitación como la estrecha votación de la comisión, que aprobó la norma solo por un margen de tres-dos. El voto decisivo lo dio la propia presidente de la SEC, Mary Jo White.

La regla Volcker

Desde fines de julio está en vigencia la famosa regla Volcker, también al amparo de la ley Dodd-Frank. En simple, la regla Volcker prohíbe a los bancos comerciales dos actividades: realizar operaciones de cartera propia (proprietary tradings) así como relaciones comerciales con hedge funds y private-equity funds. Con estas prohibiciones se busca evitar que los bancos comerciales hagan actividades especulativas de riesgo con fondos de sus clientes en busca de beneficio propio. Para muchos bancos comerciales no será una regla fácil de cumplir, pues han debido cerrar no solo operaciones súper lucrativas en que participaban por cuenta propia, sino que además deberán cerrar también varios fondos donde co invertían con sus clientes. Están por verse las implicancias de su total implementación.

Pena de cárcel por manipulación de la Libor

Aunque no es una nueva regulación financiera, es imposible dejar de hacer referencia a la reciente condena de 14 años de cárcel para Tom Hayes, el bróker de UBS y Citibank que participó en la manipulación de la tasa Libor entre los años 2006 y 2010, pero que solo se descubrió en 2012, y que ha implicado multas millonarias tanto del FCA inglés como de la SEC para los bancos involucrados.

Probablemente lo más grave es que se supo que Hayes, junto con declararse culpable en el juicio, señaló que no era consciente de estar haciendo algo ilegal, sino que operaba en una “zona gris” en la que se movían con regularidad los “traders”, con la complicidad de sus clientes y bajo la connivencia de sus superiores.

Es noticia relevante porque Hayes es el primer condenado, pero con certeza no será el último, de manera que es esperable que en los próximos meses veamos a un grupo importante de ejecutivos financieros condenados a penas de cárcel, situación que profundizará la desconfianza -¿le suena conocido?- que los inversionistas tendrán en los operadores financieros de Wall Street y de la City de Londres.


Disponible en Pulso