“No más Milicogates”

Los chilenos cada día desconfían más de sus autoridades e instituciones políticas. No es bueno que se sumen más instituciones a este grupo y estamos a tiempo para que las Fuerzas Armadas no caigan en un desprestigio difícil de revertir.

06-12-2016

El Milicogate vuelve constantemente al tapete. Esta vez porque la semana pasada, Codelco tuvo que endeudarse para poder entregar a nuestras Fuerzas Armadas el monto correspondiente al 10% de sus ventas de acuerdo a la Ley Reservada del Cobre. Norma que ya no es tan reservada dado que el Congreso acaba de determinar que debe publicarse para poder ser conocida por todos los chilenos.

Dado lo anterior y a la situación económica de la minera estatal, el Gobierno accedió a entregarle recursos, parte de ellos provenientes de los mismos fondos que Codelco debió entregar por mandato de la ley a las Fuerzas Armadas.

¿Se puede criticar que con los recursos de Codelco se financien las Fuerzas Armadas? Creo que esa es una interesante discusión sobre de dónde deben provenir los recursos y a cuánto deben ascender. Pero, a mi juicio, el tema relevante es otro. Esa enorme cantidad de recursos, básicamente son utilizados de manera discrecional por las Fuerzas Armadas sin transparencia ni mayor control. Esto ha llevado al caso que hoy se investiga del Milicogate, donde se ha reconocido por ex funcionarios que los recursos se desviaban para utilizarlos en apuestas de caballos, casinos y para uso personal, entre otras malversaciones.

No se trata de dejar sin financiamiento a las Fuerzas Armadas, éstas cumplen un relevante rol de defensa de nuestra soberanía y además de apoyo a la sociedad civil en un país con una enorme cantidad de desastres naturales. Pero sí de tener un sistema que equilibre la reserva de ciertos gastos cuando sea estrictamente necesario y no por principio y que permita que exista un principio general de transparencia y fiscalización de los recursos de todos los chilenos.

El Congreso debe cumplir un rol relevante en la asignación de los recursos a nuestras instituciones militares y en el control de su ejecución. Es necesario dotarlo de mayor capacidad para esto. Lo positivo es que Contraloría ha señalado que tiene facultades para fiscalizar el uso de estos recursos y lo hará.

Podemos y debemos avanzar más en esta materia. Los chilenos cada día desconfían más de sus autoridades e instituciones políticas. No es bueno que se sumen más instituciones a este grupo y estamos a tiempo para que las Fuerzas Armadas no caigan en un desprestigio difícil de revertir.

Disponible en La Hora