“¿Paz en la Araucanía?”

Los mapuche, que cultivamos no solo los campos sino también la buena memoria, hoy hablamos de Wallmapu, nuestro antiguo país y hogar naciona

22-12-2015

El pasado domingo, en el Austral de Temuco, el presidente de Paz en La Araucanía, Juan de Dios Fuentes, por fin transparentó algo que muchos sospechábamos hace tiempo. Me refiero a la “paz sin mapuches” que su grupo pretende para la región. “Chile es un país que se formó por colonos de distintos países europeos. Teníamos distinto origen y formamos Chile. Por lo tanto, que se empiecen a crear normas para que ciertas personas tengan derechos especiales por el solo hecho de su condición étnica es arbitrario”señaló y sin siquiera sonrojarse.

En la misma linea, su opinión respecto del Convenio 169 de la OIT resultó sorprendente. Y también gravísima. El dirigente calificó como una “norma deleznable” el principal acuerdo de la comunidad internacional respecto de derechos de los pueblos indígenas, acuerdo que a su juicio es lo peor que pudo suceder al país. Chile demoró casi 20 años en ratificar dicho tratado en el Congreso, siendo uno de los últimos estados de Latinoamérica en hacerlo. Opiniones como las de Juan de Dios Fuentes, extendidas entre la clase política nacional, impidieron se avanzara mucho antes.

Fuentes es hijo de un ex Mapu del mismo nombre que llegó a ser intendente de la Unidad Popular. Su padre, consta en los medios de comunicación, piensa las mismas barbaridades de su hijo respecto de los mapuche y sus reivindicaciones políticas, especialmente las que lideran los dirigentes de Wente Winkul Mapu, sus vecinos en Ercilla y quienes reclaman derechos sobre el fundo de su propiedad. Ello demuestra, una vez más, que el racismo es transversal y no hace distinción de colores políticos o trincheras ideológicas. Un fenómeno más bien cultural, arraigado en lo más profundo del alma de Chile.

En la entrevista y citándome, el dirigente también señala que la Araucanía donde el creció no era la región que yo retrato en mis libros o en mis columnas, aquella del racismo, el abuso y una pésima convivencia interétnica. La Araucanía de las corridas de cerco a medianoche, de los Juzgados de Indios y de la compra fraudulenta de tierras via cantidades industriales de vino barato. Cuando era niño, subraya Fuentes, nunca vio esas cosas, solo paz y amor entre colonos, dueños de fundo y familias mapuche que labraban sus campos en completa armonía. ¿Pudo en verdad nunca enterarse?

Tratándose de Ercilla, bastante improbable. La llamada “zona roja” desde los años 60′ ha sido epicentro de fuertes movilizaciones mapuche por la tierra, viejas demandas sin respuesta reactivadas hoy en nuevas generaciones poco dadas a poner humildemente la otra mejilla. Tal vez sea ésta la paz regional que Fuentes y su grupo añoran con nostalgia en Temuco; la paz donde los abusos en los campos estaban naturalizados, la paz del estatus quo regional, del despojo que hasta nuestros días insisten nunca existió y de los mapuchitos trabajadores, cumplidores y sumisos, siempre agradecidos de la benevolencia del patrón.

Pero aquella Araucanía no existe más. Ya fue. Los mapuche, que cultivamos no solo los campos sino también la buena memoria, hoy hablamos de Wallmapu, nuestro antiguo país y hogar nacional. Es el territorio que buscamos recuperar y no hablo de hectáreas más o hectáreas menos; hablo de geopolítica, de autonomía, de gobernar nuevamente los mapuche la tierra de nuestros bisabuelos y bisabuelas, otro derecho reconocido a nivel internacional. ¿Es esa utopia contraria a los derechos de ciudadanos chilenos como Juan de Dios Fuentes? En absoluto. Si algo sabemos los mapuches es de sana convivencia interétnica. Ciento treinta años soportando cada cosa así lo demuestra.

No, nuestro problema no es que el señor Fuentes y sus hijos vivan en Wallmapu. Bella es nuestra tierra y espacio, créanme, hay para todos. Nuestro problema es que viviendo aquí, pretenda hacerlo sin reconocer los más básicos derechos a quienes somos sus habitantes originales. He ahí el trasfondo del conflicto que nos desangra como región y que Fuentes, con sus declaraciones, solo contribuye irresponsablemente a empeorar aun más. En lo personal lo invito a despedirse de aquella imaginaria Araucanía de su infancia. Esa región es el pasado. Los mapuche, hace rato, estamos con la mirada puesta en el futuro.


Disponible en Voces de La Tercera.

* Fotografía La Tercera.