“Presupuesto de hospitales: ¿Estamos discutiendo sobre lo prioritario en Salud?”

Actualmente, no solo existe un déficit de especialistas, sino que el sistema de contratación funciona de forma tal que los proveedores públi

19-11-2015

En la última semana hemos visto en los medios de comunicación la discusión sobre el recorte de recursos para la construcción de recintos hospitalarios, y las dificultades enfrentadas por el Ministerio de Salud para ver aprobado su presupuesto por parte del Congreso. Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo sobre si debemos o no construir hospitales, y qué medio usar para construirlos. Sin embargo, la discusión se ha desviado de lo esencial respecto a las necesidades de la población, para las cuales parte de la solución puede ser más inmediata que la construcción de nuevos recintos.

Observamos que las medidas anunciadas por los últimos gobiernos buscan atacar dificultades específicas, más bien de corto plazo, pero que no se enmarcan dentro un objetivo particular y bien delimitado. Para esto, debemos debatir sobre el sistema de salud y preguntarnos qué queremos como país a largo plazo: acceso universal a prestaciones, financiamiento solidario,  sistemas eficientes de gestión. La definición de los objetivos finales es lo que entrega precedentes para la planificación de políticas sociales y fiscales tanto en el corto como en el mediano plazo.

Al no existir una estrategia de largo plazo, pareciera que la discusión se enfoca en la cara más visible del problema, en este caso, las listas de espera. Luego, esto lleva a la sesgada visión de que más hospitales las reducirán, mejorando la provisión pública de salud. Sin embargo, es sabido que actualmente los hospitales no son utilizados al 100% de su capacidad, siendo los motivos diversos, entre ellos escasez de personal médico en ciertos horarios, y no disponibilidad de tecnologías específicas.¿Qué nos asegura que más hospitales implicarán un incremento en la calidad de la salud?

En primer lugar, debe prestarse atención a los grandes problemas de gestión del sistema de salud chileno. El actual sistema de financiamiento impide que los servicios de salud gestionen óptimamente los consultorios y hospitales a su cargo, y distrae a Fonasa de su rol de asegurador. Por otro lado, las trabas administrativas que enfrentan los hospitales al momento de gestionar sus recursos imposibilitan que puedan acomodarse eficazmente a las necesidades de sus pacientes. De esta forma, existe un problema de fondo respecto a la orgánica institucional que será perpetuado, incluso podría ser empeorado, con la construcción de nuevos hospitales.

En segundo lugar, más hospitales requieren más médicos.Actualmente, no solo existe un déficit de especialistas, sino que el sistema de contratación funciona de forma tal que los proveedores públicos no pueden hacer frente a la competencia que se genera con el sector privado. Esto se ha traducido en incrementos de la deuda hospitalaria, ya que, por un lado, los hospitales deben comprar servicios a las clínicas, cuyas prestaciones son más caras. Por otro lado, ante la imposibilidad de contratar personal de planta, deben comprar servicios a asociaciones de médicos, lo cual también infla los costos.

De esta forma, nos enfrentamos a un problema anterior a la cantidad, el problema del uso eficiente de los recursos actuales. Si de verdad queremos como sociedad avanzar hacia un sistema de salud con un enfoque de seguridad social, debemos dejar de discutir mirándonos el ombligo y empezar a concentrarnos en las grandes reformas que son necesarias, relacionadas con la gestión institucional y regulación del mercado de médicos.  

Esta columna fue escrita junto a Francisca Sara


Disponible en Voces La Tercera.

*Fotograía La Tercera.