Procesos constitucionales

Los países que han impulsado procesos constituyentes en las últimas décadas han enfrentado desafíos similares a los que enfrenta hoy nuestro

23-10-2015

 

 

En nuestro país se viene desarrollando hace años un debate sobre cambiar o no la Constitución y los mecanismos para ello. El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo ha querido contribuir a esta discusión a través del informe “Mecanismos de cambio constitucional en el mundo. Análisis desde la experiencia comparada”, que aporta información sobre diversos procesos de cambio constitucional ocurridos en el mundo entre 1947 y 2015.

La evidencia muestra que no existe un solo modelo ideal para realizar dichos procesos, sino múltiples estrategias, dependiendo de las circunstancias y tradiciones político-institucionales y de las normas que las constituciones vigentes contemplen para ello. De los 95 casos analizados en profundidad, 36% fueron realizados por comisiones de expertos, 26% por asambleas constituyentes, 21% por Congresos, y un 10% por congresos constituyentes electos especialmente para ello. Las comisiones de expertos han sido el mecanismo más utilizado por regímenes autoritarios (45,2%), mientras que en las democracias se ha recurrido fundamentalmente al Congreso y las asambleas constituyentes (con 31% cada uno).

En la medida que las asambleas constituyentes representan el mecanismo menos conocido en nuestro país, el informe muestra su funcionamiento y conformación, como el sistema electoral utilizado, las medidas de acción afirmativa incorporadas, la cantidad de integrantes y los plazos, entre otros aspectos.

Sobre el origen de estos procesos, la mayoría han sido impulsados por una decisión política que logra el acuerdo de actores clave de las élites y de la ciudadanía; decisión que luego es refrendada por cambios jurídicos que institucionalizan una estrategia de cambio constitucional.

Por otra parte, e independientemente del mecanismo elegido, los procesos constituyentes han ido incorporando diversas fórmulas de participación ciudadana en sus distintas etapas. Así, si hace un siglo era posible redactar una nueva Constitución por un grupo reducido de especialistas sin involucrar a la ciudadanía, hoy los/as ciudadanos piden ser parte. Pero los procesos constituyentes exitosos, que redactan una nueva Constitución aprobada por amplias mayorías y con legitimidad social, también muestran que no se debe dejar de lado a los partidos políticos e instituciones que agregan y representan intereses en democracia.

Así, los países que han impulsado procesos constituyentes en las últimas décadas han enfrentado desafíos similares a los que enfrenta hoy nuestro país; y han requerido conciliar dimensiones políticas y de legitimidad con instituciones jurídicas.

En nuestro país, los estudios de opinión muestran que los/as chilenos/as apoyan cada vez más un cambio a la Constitución, realizado a través de procesos participativos. Sin embargo, también han mostrado una profundización en la falta de confianza con las instituciones formales. El dilema de confianza plantea desafíos severos, pero también grandes oportunidades para un proceso constituyente que sirva de base para construir nuevas relaciones entre representantes y representados, y más y mejor democracia.


Disponible en La Tercera.

*Fotografía La Tercera.