“Razón y pasión”

Brunner hace un esfuerzo de pedagogía social y política para distinguir y clasificar el tipo de disgustos que usualmente se esgrimen en el debate público.

15-07-2016

Tuve la oportunidad, junto a otros, de presentar el último libro de José Joaquín Brunner, “Nueva Mayoría. Fin de una ilusión”. Debe concederse que se trata de una colección de artículos y ensayos formidablemente bien escritos, que desafían al lector, con pasajes tan crudos como descarnados; un texto también a ratos parcial, arbitrario, políticamente poco correcto, y que termina por no guardarse nada.

En la primera parte se revisita un viejo debate, el de los malestares, que tuvo al autor como uno de sus principales protagonistas a finales de la década de los noventa. Brunner hace un esfuerzo de pedagogía social y política para distinguir y clasificar el tipo de disgustos que usualmente se esgrimen en el debate público, diferenciando su origen o causa, profundidad o calado, y cuán -por así decirlo- pertenecen al ámbito de aquellas cosas que podemos enfrentar o, por el contrario, son una suerte de ineludibles externalidades del modelo con el cual vivimos nuestro arreglo social.

El segundo capítulo del libro, donde se abordan las cuestiones vinculadas a la gobernanza y la conducción de las políticas públicas, es probablemente el más ácido y duro de todos. Más allá del pecado original que significó haber errado en el diagnóstico, afirma el autor, factores como la alicaída situación económica, una paupérrima gestión política y gubernamental, la crisis de las élites, especialmente la política, una debilitada posición en las encuestas, la tensión entre fuerzas rupturistas y reformistas, la persistente ambigüedad de la Presidenta, y una escasa densidad del proyecto que acompañó la conformación de esta coalición, termina por hacernos naufragar en un mar de dudas, desaciertos y frivolidades.

La tecnocracia en particular, y la tensión de las élites en general, son los temas que se abordan en la tercera parte de este libro, donde el autor de manera descarnada barre con los estereotipos que se hacen desde y sobre la clase dirigente, centrado en las tensiones ideológicas, generacionales y profesionales al interior de lo que graciosamente podríamos llamar la gran familia de la centro izquierda. Al terminar, y junto con la proposición de ciertos modelos teóricos para reinterpretar la geometría política actual, o los sugerentes paralelos que se hacen entre los tipos de izquierdas, es donde Brunner de manera filosa se explaya sobre la Nueva Mayoría, lo que representa y su probable futuro.

No hay aquí espacio para explayarse sobre las críticas de fondo hacia el libro, que no fueron pocas. Pero algo que me llamó poderosamente la atención, y que no sólo apunta al autor sino a varios otros que comparten su mirada y diagnóstico, es cierto desgano y resignación que trasunta el verbo y la prosa, donde el afán por describir desapasionadamente pudiera también transformarse en indiferencia o, aún peor, en la rendición frente a la naturalización de la desdicha. En efecto, así como la pasión, sin racionalidad, es una pasión ciega; la racionalidad, sin pasión, es también una racionalidad vacía.


Disponible en La Tercera.

* Fotografía La Tercera.