“Reforma a las isapres”

10-09-2015

Es innegable que el sistema de aseguramiento privado exhibe condiciones que no sólo son perfectibles, sino que resultan derechamente perjudiciales para la población.

 

Durante las últimas semanas la discusión en torno a la reforma a lasisapres ha sido álgida, llegando incluso a quebrar la mesa entre los organismos involucrados. Mientras el gobierno reafirma sus intenciones de dar un enfoque de seguridad social al sistema de salud en su totalidad, las isapres y otros actores muestran su inconformidad con la reforma, argumentando que esta amenazaría la viabilidad de la industria y que es el sistema público el que precisa cambios urgentes.

Si bien tanto el gobierno como las isapres plantean puntos que son importantes para el debate, la discusión pública no debe obviar el objetivo último de la reforma y los beneficios que eventualmente entregará a la sociedad.

Es innegable que el sistema de aseguramiento privado exhibe condiciones que no sólo son perfectibles, sino que resultan derechamente perjudiciales para la población. Al producir la segmentación de personas en función de su riesgo no se genera una compensación de este último para que el acceso a salud de calidad sea equitativo y solidario. Luego, las prácticas de la industria se alejan de la lógica técnica que debe seguir un seguro, correspondiente al equilibrio de costos para el individuo a medida que envejece o adquiere enfermedades crónicas.

Dicha dicotomía se genera por la existencia de un sistema de salud privado que discrimina, afiliando mayoritariamente a personas que aportan altos ingresos e implican bajos costos, y que permite a las isapres capturar esta renta.

La eliminación de la declaración de salud, la reducción del número de planes y la fijación de una tarifa para estos últimos, representan condiciones mínimas para la regulación del mercado. Dado que hasta ahora no se han definido los detalles del plan básico, toda simulación realizada se basa en suposiciones y desorienta la discusión más que enriquecerla. Efectivamente, en el escenario en que las isapres mantiene no suben sus primas promedio y coberturas actuales, difícilmente colapsaría el sistema, pues la migración desde Fonasa sería mínima: estaría limitada a los individuos con capacidad de pago.

Sin embargo, existen dos puntos clave para que la futura reforma sea tan benigna como las intenciones con las que se ha diseñado. Primero es necesario explicitar en forma concreta los pormenores de su implementación, los que por una parte tranquilizarán al mercado y por otra servirán para informar correctamente a la población.

En segundo lugar cabe destacar que una gran mayoría de chilenos permanecería afiliada a Fonasa una vez aplicada la reforma tal y como la conocemos, traduciéndose en que aquellos no percibirían cambios en el sistema de salud.

Por lo tanto, resulta fundamental que una reforma cuyos objetivos son el acceso equitativo y pertinente a la salud para la sociedad, considere un diagnóstico actualizado de la provisión pública de salud que incluya la búsqueda e implementación de soluciones a las desproporcionadas listas de espera, la infraestructura carente, y la creciente colusión y escasez de médicos. Es necesario dar respuestas a las deficiencias e integrar la actual reforma con una discusión de un sistema de salud con visión de largo plazo.

Disponible en Voces de La Tercera