Rodrigo, usa el lado derecho

Que no lo lleve a equívocos el título de la columna. No se plantearán en las líneas que siguen posturas ideológicas ni se argumentarán reflexiones políticas.

27-05-2015

Que no lo lleve a equívocos el título de la columna. No se plantearán en las líneas que siguen posturas ideológicas ni se argumentarán reflexiones políticas. Busca, más bien, transmitirle una recomendación al nuevo ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés.

Por transparencia, debo reconocer que tengo una enorme simpatía por él. Más allá de lo personal y de que es también seguidor de la Católica, creo que tiene conocimientos y experiencia profesional  de sobra para desarrollar una gran labor a cargo de las finanzas públicas. Sin embargo, que tenga esas calificadas condiciones personales no asegura necesariamente un resultado idóneo, porque ya sabemos que tiene por delante un camino plagado de obstáculos en su gestión ministerial. Unos comunes a gobierno y oposición, como son la desconfianza social que se ha acrecentado con los recientes casos de financiamiento electoral irregular. Otros exclusivos de la órbita de su ministerio, como son el desafío de recuperar el crecimiento y la inversión privada en un escenario latinoamericano difícil.

No hay duda que, ante tamaño desafío, se requiere de múltiples y complementarios talentos. Para eso Valdés tendrá que usar toda su capacidad cerebral para afrontarlos. Y lo digo en el sentido literal, pues deberá emplear tanto su hemisferio izquierdo como el derecho.

Sabemos que el lado izquierdo del cerebro está relacionado con el raciocinio lineal, lógico y analítico. Con la búsqueda de dar respuestas directas. La contrapartida es el lado derecho del cerebro que no utiliza los mecanismos convencionales, sino que es un hemisferio integrador, centro de las facultades viso-espaciales no verbales, especializado en sensaciones y sentimientos.

Pues bien, decía recién que Valdés cuenta con todos los atributos de economista serio y con amplio despliegue del lado izquierdo de su cerebro. Así lo demostró en su primera entrevista el fin de semana pasado en El Mercurio, donde dijo, a propósito de las señales para el Presupuesto del próximo año, que era muy importante mantener las finanzas públicas sanas, porque eso permite “que los compromisos de mediano plazo en política social sean sostenibles”, y que “el avance en las políticas debe hacerse con una gradualidad coherente con finanzas públicas sanas”. Es decir, responsabilidad fiscal en su máxima expresión.

La racionalidad, las buenas políticas y la responsabilidad fiscal son atributos esenciales para la gestión de un buen ministro de Hacienda. Pero sabemos que en el Chile de hoy ya no son suficientes. Es necesario complementarlas con una comprensión amplia de las desconfianzas sociales, empresariales y políticas que tanto abundan en los titulares de los medios de comunicación. Por eso es que tendrá que desarrollar también al máximo las capacidades de su hemisferio derecho. Y pareciera que sí lo está haciendo, a la luz de otras declaraciones en la misma entrevista.

La primera señal que dio es una reflexión justamente destinada a cambiar los paradigmas actuales, cuando plantea que “me gustaría convencerlos que justicia y crecimiento no son cosas que compiten, que actúan independientemente”. Evidentemente dependiendo de la posición política de cada lector se podrá compartir esa declaración, pero la clave para mí está en el inicio de la frase, en cuanto a que su preocupación es de “convencer” acerca de la conveniencia de conjugar justicia y crecimiento. Convencer. La función didáctica que deben desplegar las autoridades para explicar las bondades y conveniencias de una determinada política es una característica que ha estado algo ausente en el debate. Por eso rescato tanto que el ministro asuma como desafío personal convencer a actores empresariales, sociales y políticos, que su camino es posible. Es una tarea que requiere tiempo para escuchar, empatía para argumentar e inteligencia para convencer. Requiere de hemisferio derecho. Requiere liderazgo.

La segunda señal que dio es igual de relevante que la primera. Dijo que “para tener un país que funcione bien es [necesario] contar con autoridades que sean cuidadosas con lo que dicen”. Ya sabemos que en Chile es muy difícil romper los prejuicios ideológicos y más todavía cuando vienen acompañados de mensajes inadecuados. Son esos mensajes virulentos, poco empáticos, los que terminan definiendo el estado de ánimo negativo de toda la sociedad. Por eso resulta tan relevante también que el ministro asuma como estilo de gestión “no aventurar juicios que puedan ser livianos”. Una práctica tan simple y sensata pero a veces tan olvidada por algunos de nuestros representantes legislativos. Con el cuidado en el mensaje se cuida también la construcción de confianzas.

Tiene mucho trabajo por delante el ministro de Hacienda. Su historia profesional ha demostrado que le sobran atributos del hemisferio izquierdo del cerebro para ejercer bien el cargo. Mi recomendación ministro es que las siga complementando con un uso inteligente del hemisferio derecho. Los chilenos se lo vamos a agradecer.


Disponible en Pulso: http://www.pulso.cl/noticia/opinion/2015/05/4-64118-9-rodrigo-usa-el-lado-derecho.shtml