“Tranvías y transporte público”

23-01-2015

La calidad del servicio o la experiencia de viaje deben incluirse en la evaluación, y en estas materias el tranvía presenta ventajas relevantes.

 

El ministerio de Transportes (MTT) planteó reparos a los estudios del tranvía que promueve la Municipalidad de Las Condes, señalando que su prioridad son los buses, que el tranvía interfiere con ellos y que no cubre bien las demandas del eje Apoquindo-Las Condes.

La interferencia con los buses es un argumento atendible si ambos modos compiten y el tranvía no logra satisfacer todos los viajes, ocupando un mayor espacio de calle. Sin embargo, este problema se puede resolver con un buen diseño urbano y una regulación que permita la integración y coordinación entre ambos sistemas. De hecho, es posible que el tranvía reemplace algunos recorridos troncales, recibiendo usuarios de los buses alimentadores y de Metro, como ocurrirá en la estación Manquehue, donde se iniciaría el trazado propuesto por Las Condes.

También es importante que su trazado cubra sectores con una densidad poblacional relevante, que contemple espacios públicos y mobiliario de calidad, y que cuente con terrenos para terminales y cocheras, lo que es difícil en el sector oriente.

Todos estos aspectos pueden ser revisados y mejorados. Quizás lo más difícil sea romper el prejuicio que tienen algunos expertos y funcionarios con los tranvías, ya que los consideran caros y socialmente menos rentables que los buses, limitando su aporte a un tema “estético”.

Estos argumentos deben revisarse. No es correcto concluir sobre la rentabilidad social de un proyecto de transporte con las limitadas metodologías que se usan actualmente y que sólo miden los ahorros en tiempos de viaje, omitiendo la calidad del servicio, la regularidad de las frecuencias o la comodidad para el usuario.

Si realmente queremos incentivar el uso del transporte público, la calidad del servicio o la experiencia de viaje deben incluirse en la evaluación, y en estas materias el tranvía presenta ventajas relevantes.

Otro tema clave es el impacto urbano y ambiental, que no puede minimizarse ni confundirse con un asunto estético. En el pasado esta visión dio origen a corredores de buses que por privilegiar la velocidad en desmedro del peatón y el entorno, generaron daños irreparables en ejes como Santa Rosa, Departamental o Pedro Aguirre Cerda.

Existe otra ventaja del tranvía que aunque no aplica a Las Condes, debiera incorporarse en esta discusión. Me refiero a su potencial para revitalizar barrios, generar plusvalía o reducir segregación en centros históricos y comunas populares, como el proyecto Ayacucho de Medellín.

Pienso que este objetivo se enmarca en la acertada política del MTT de democratizar el acceso a bienes públicos escasos, lo que no tiene que ver solamente con el uso de las calles sino que con el acceso a estándares de movilidad e infraestructura de país desarrollado.

Por ello el MTT debiera apoyar el desarrollo de tranvías en Santiago, Concepción, Valparaíso o Antofagasta, como lo han hecho las ciudades que admiramos por su calidad de transporte público, y donde estos sistemas se combinan con buses, líneas de Metro y trenes, avenidas y ciclovías. Contar con esta red diversa e intermodal es clave para enfrentar el complejo escenario de congestión que se viene, y donde ninguna alternativa debe descartarse a priori.

Disponible en La Tercera