Tres tristes triunfos

¿Cómo entender a Putin? Para ojos occidentales su comportamiento es casi caricaturesco, entre cómico y amenazante, como el malo de una pelíc

09-10-2015

Putin lleva más de una década desafiando al Occidente, pero aún no hay certeza acerca de qué es lo que lo motiva (aparte, por supuesto, del poder). Qué rápido nos hemos olvidado de las protestas en contra de los resultados truchos de las elecciones parlamentarias del 2011, y los métodos que Putin usó para terminar con ellas. Pareciera que ha pasado al olvido el derribamiento del vuelo MH17 por fuerzas rusas o sus aliados.La invasión de Crimea ya es un fait acompli, y la guerra en la región oriental de Ucrania continúa.

No todo ha sido gratis. Se impusieron sanciones económicas, y ellas han tenido efecto, más aún con la caída del precio del petróleo y otros productos de exportación. Con el tiempo Obama se exasperó de Putin, y le pidió a Ángela Merkel, con su experiencia en la RDA, que actuara como intermediaria, hasta que ella también se hastió. Las constantes amenazas de Putin hacia su oposición doméstica, grupos minoritarios, ONGs, homosexuales y sus amenazas a países vecinos y no tan vecinos, lo convirtieron en paría por un tiempo.

Pero en la vida real los malos no siempre pierden. Por lo menos en el corto plazo pueden salir con la suya, y Putin ha ganado por lo menos tres tristes triunfos.

Primer triste triunfo: Luego de un período de aislamiento diplomático, Putin llegó a la Asamblea General de la ONU, no solamente a hablar, sino a presentar una visión del futuro rol de Rusia en el sistema internacional, acompañado por una fuerte y explícita crítica al rol de los Estados Unidos. Su protagonismo durante la visita, incluyendo el anuncio del comienzo de bombardeos en Siria, fueron interpretados por muchos como un retorno al club de los grandes poderes.

Eso es precisamente uno de los objetivos del presidente ruso. Porque las explicaciones del pasado, usadas luego de la invasión de Crimea y Ucrania oriental, ya no corren. En esa oportunidad, Rusia estaba supuestamente protegiendo a la población de origen étnico ruso (logrando, a la vez, unir a los ucranianos en su acercamiento hacia Europa). El argumento nacionalista – de protección de rusos étnicos, conlleva una amenaza implícita para los países bálticos y, a través de la membresía de estos en la OTAN, para Europa en general. En Siria, ese argumento nacionalista no corre.

En Siria, Putin observó que la inacción, por una combinación de realpolitik, agotamiento, y (mal?) cálculo político, de los Estados Unidos ha dejado un vacío de poder. Es verdad que tanto Siria como Irak (e Egipto hasta 1978, cuando firmaron el Acuerdo de Camp David) fueron siempre estados-clientes de Rusia, y antes de ella, de la URSS. EEUU heredó un rol más preponderante solamente después de la caída del Muro de Berlín y la primera Guerra en Irak. Con el retiro obamiano de la región, la preocupación rusa por la región tiene sentido. Turquía, Siria, Afganistán, Irán, todos representan un flanco de inestabilidad en regiones que afectan el acceso ruso al Mediterráneo o el Mar Negro. Existe, además preocupación respecto las poblaciones musulmanas en lugares como Azerbaiyán, Kirguistán, Kazajistán y por supuesto Chechenia. Por eso la excusa que dio Putin para comenzar a bombardear Siria – atacar al Estado Islámico – no es (toda) la verdad. La prioridad es proteger al cliente Assad, que hoy controla no más que un cuarto del territorio sirio, y tratar de establecer algo de estabilidad. La transformación de Bashir al Assad de causa de la guerra civil siria en víctima digna de protección es el segundo triste triunfo.

Simplemente, los intereses rusos por interferir en los asuntos del Medio Oriente son mucho más fuertes y directos que los de los Estados Unidos, quienes, gracias a los avances de su industria petrolera doméstica, es cada vez menos dependiente del petróleo árabe. Agregando que el choque de intereses y personalidades entre el Presidente Obama y Benjamín Netanyahu ha significado un distanciamiento entre EEUU e Israel, EEUU cree que tiene menos que hacer en la región. No es que Rusia esté llenando el vacío: está protegiendo sus intereses. Pero tal como hace EEUU, ante la opinión pública, el gobierno ruso presenta sus acciones no en términos de intereses, sino de valores. De esta manera, como en Ucrania, Putin es presentado como el gran defensor de valores rusos ante las amenazas de hordas musulmanas – temor con profundas raíces históricas en Rusia. El tercer triste triunfo, entonces, es el fortalecimiento doméstico, una vez más, de Putin, a pesar del deterioro económico y democrático de su país. En otras palabras, es posible que las sanciones económicas hayan tenido el efecto contrario.

De todo esto, tal vez lo más ilustrativo fue cuando el presidente ruso culpó a los Estados Unidos por la situación en Siria. Putin, ex KGB, sigue pensando en términos de la Guerra Fría, convencido que Rusia está constantemente bajo amenaza, y que el gran responsable de lo que ocurre en el mundo es EEUU. Así, las protestas del 2011, la situación en Ucrania, y la guerra civil en Siria fueron todos instigados por los Estados Unidos para desestabilizar o debilitar a Rusia. Visto así, su mejor defensa es una buena ofensiva, y los aviones de combate rusos ya han comenzado la tarea.


Disponible en Voces La Tercera

*Fotografía La Tercera