“Un intento fallido”

La mesa es una buena iniciativa que ha sido pésimamente implementada.

12-07-2016

Finalmente se presentó la Mesa de Diálogo. El secretismo de La Moneda generó un carnaval de rumores que sólo acabó el jueves tras su primera cita en Temuco. Aclarar de entrada un punto; el diálogo siempre será positivo, necesario. Es lo que se ha demandado como alternativa a la vergonzosa táctica del avestruz. O la siempre inconducente lógica de las tanquetas y calabozos.  Pero la mesa es una buena iniciativa que ha sido pésimamente implementada. A mi juicio un nuevo intento fallido del gobierno. A continuación algunos de sus errores.

Primer error: El carácter regional de la instancia. El conflicto, lo sabemos, trasciende por lejos La Araucanía. Incluso la conflictividad mapuche/forestales es mayor en la provincia de Arauco. En fundos de Tirúa, Contulmo y Cañete acampan cientos de efectivos del Gope. Allí se concentra la militarización de facto y las acciones de protesta. Es también cuna histórica de la Coordinadora Arauco-Malleco. ¿Qué opinarán en Biobío de todo esto?

Segundo error: El enfoque en la “violencia”. ¿Es Mesa de Diálogo o Mesa de Seguridad Pública? Centrar el debate en la violencia es equivocar el camino. La violencia es un síntoma de un conflicto mayor, político e histórico no resuelto.
“El Estado falló en gestar al sur del Biobío comunidad regional”, ha escrito el Premio Nacional de Historia, Jorge Pinto. El Wallmapu una sociedad fragmentada, de frágil convivencia social y escasa vocación por el diálogo interétnico. Allí la verdadera enfermedad a tratar.

Tercer error: La convocatoria. La mayoría de los invitados a la mesa son líderes de la sociedad civil. Rectores, escritores, académicos, una destacada emprendedora gastronómica, todos actuando de buena fe pero sin poder político real. Esta debilidad cualquier aprendiz de político la olfatea a kilómetros. Todavía más aquellos liderazgos políticos mapuche que trascienden la demanda social.

Cuarto error: El inoportuno protagonismo del intendente Andrés Jouannet. Hace tan solo semanas negaba existencia del pueblo mapuche y sus reclamos. Hoy lidera una mesa que, en teoría, busca caminos de solución al conflicto entre el Estado y el pueblo que él mismo asegura no existe. Si alguien nota alguna incongruencia por favor avise a La Moneda.

Quinto error: Insistir una vez más en el diagnóstico. No hay una agenda pauteada de temas, reconoció el propio ministro Mario Fernández en Temuco. Pésimo.

En La Moneda ya existe una biblioteca completa de diagnósticos similares. Al menos diez comisiones desde 1990 a la fecha. Una de ellas fue la Comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato bajo el gobierno de Lagos. Fue encabezada por el expresidente Patricio Aylwin. Sesionó más de un año y participaron académicos, líderes de los nueve pueblos indígenas, políticos y hasta empresarios de derecha. Emanó un informe de seis tomos con potentes recomendaciones al Estado. En algún cajón acumula polvo desde entonces.

Sexto error: La no inclusión de la CAM, Weichan Auka Mapu u otros sectores del mundo mapuche que han optado por la autodefensa y la violencia política, desechando las vías institucionales. Sin ellos, créanme, cualquier arreglo resulta imposible. O bien una fantasía.
Lo explico de la siguiente forma; si buscas resolver conflicto armado en Colombia no dialogas con Juanes o Shakira. Dialogas con las Farc. Aprendan del Presidente José Manuel Santos.
La violencia política mapuche es un fenómeno reciente, partió en Lumaco el año 1997 con el primer sabotaje a camiones. En un siglo de historia, la vía político institucional y la protesta social pacífica han sido predominantes en el movimiento mapuche. Volver a ello pasa por diálogo y acuerdos vinculantes.

Séptimo error: La insólita no inclusión de víctimas de la violencia rural, sean agricultores víctimas de atentados o mapuches víctimas del actuar policial. Ello resulta imprescindible para estudiar medidas de justicia y reparación. No invitarlos es una grave afrenta. El conflicto implica drama humano. Y respetar ese dolor es clave para pacificar los espíritus y curar las heridas.

¿Un acierto? La inclusión de alto ejecutivo de CMPC, grupo controlador de la todopoderosa Forestal Mininco. Un dato al respecto. Nunca antes las empresas madereras aceptaron sentarse a conversar. Era reconocer el conflicto y, con ello, cierto grado de responsabilidad. Nada que dialogar, nada que negociar, fuerza pública y se acabó el problema. Esta fue por décadas su consigna. Hoy están dispuestos. Ello abre una pequeña luz de esperanza.

¿Qué sucederá finalmente con la Mesa de Diálogo? Dos de los referentes mapuche convocados por La Moneda se restaron. Hablo de la Asociación de Alcaldes Mapuche y la Corporación Mapuche Enama, ambas con incuestionables credenciales por el diálogo y la paz social. Hoy articulan una inédita mesa paralela donde confluyen sectores políticos mapuche tradicionalmente dispersos.
Puede ser la interlocución política que La Moneda tanto dice requerir de una sociedad mapuche diversa, plural, formateada de manera distinta a la chilena. Juan Carlos Reinao, joven alcalde de Renaico, ex miembro de la CAM y cara visible de esta nueva instancia, ha subrayado la vocación de todos por el diálogo. Y la búsqueda de una salida política.
Si el gobierno corrige los errores iniciales, esta mesa paralela puede ser la mejor noticia en décadas de conflicto. Veamos cómo evoluciona todo.


Disponible en Voces de La Tercera.