“Una nueva mirada sobre la política industrial”

Un texto que vale la pena revisar, tanto para aquellos que piensan que la mejor política industrial es no hacer nada como también para los que sugieren que la economía clásica se quedó sin argumentos para promover un accionar explícito e importante del sector público en el descubrimiento y promoción de sectores productivos.

15-12-2014

Durante la semana pasada, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lanzó en Chile su documento insignia del año: Cómo repensar el desarrollo productivo. Allí se entrega una mirada fresca sobre algunos temas tradicionales, como la justificación del apoyo público en la promoción de la innovación pero también se adentra en ámbitos que han sido tabú en el mundo neoliberal como son los apoyos sectoriales.

Bajo el prisma de fallas de mercado sugiere una novedosa forma de caracterizar las políticas de transformación productiva sugiriendo dos dimensiones: amplitud y tipo. La amplitud puede separarse entre aquellas políticas llamadas horizontales, las que tienen una orientación transversal sin distinguir entre sectores productivos de aquellas verticales, las que sí están pensadas en un sector en particular. Respecto de la segunda dimensión, se puede hablar entre insumos públicos (como conocimiento o infraestructura general) y aquellas intervenciones de mercado tales como subsidios y exenciones tributarias.

Esto genera una matriz de doble entrada de gran utilidad para distinguir entre políticas neutrales de generación de insumos públicos tales como la reducción en los tiempos de creación de una empresa, de aquellas que promocionan el establecimiento de centros tecnológicos sectoriales. En este caso ambas son políticas de insumos públicos pero una es neutral mientras que la segunda no. De igual modo, un subsidio a la innovación en las empresas aparece como una intervención de mercado neutral la que difiere de una exención tributaria del sector del software, la cual es sector específica. El documento alerta sobre la existencia de cuadrantes menos controversiales tales como apoyos neutrales asociados a la provisión de bienes públicos de aquellos mas complejos como las intervenciones de mercado sector específicas.

Pero la existencia de la falla de mercado no es el único criterio que justificaría la intervención con recursos públicos independientemente de en cuál de los cuatro cuadrantes estamos situados. Se deben cumplir dos criterios adicionales. Primero, que se diseñe un mecanismo de intervención que esté orientado a solucionar la falla de mercado detectada y no otra cosa. Y segundo, una institucionalidad que permita que dicha solución sea aplicada en forma eficiente y que no sea capturable por los naturales intereses de aquellos apoyados quienes buscarán beneficios inframarginales.

Hubo una buena recepción del documento. Algunos manifestaron su incredulidad que los costos de salida del apoyo (descaptura) podían ser muy altos. Hubo otros que para quienes el criterio de falla de mercado no aplica en los ámbitos de la innovación y promoción productiva pues -citando a Stiglitz-, aquí todo era una gran falla de mercado.

Un texto que vale la pena revisar, tanto para aquellos que piensan que la mejor política industrial es no hacer nada como también para los que sugieren que la economía clásica se quedó sin argumentos para promover un accionar explícito e importante del sector público en el descubrimiento y promoción de sectores productivos.

Disponible en Diario Financiero