“Una nueva política”

19-04-2016

Si los objetivos se cumplen, vamos a estar más tranquilos, sabiendo que nuestras autoridades, cuando discuten las leyes, lo hacen pensando en sus votantes y no en sus financistas.

 

Después de una intensa tramitación y discusión pública, Chile cuenta con nuevas leyes de financiamiento para la política y los partidos. A pesar de que hace muchos años diversas voces señalaban la urgencia de cambiar las reglas, tuvimos que esperar los escándalos de los casos de financiamiento irregular para que se diera la voluntad política de hacer estos cambios. La buena noticia es que se trata de buenas leyes. Se hacen cargo de deficiencias de las anteriores que hicieron fértil el terreno para casos de corrupción, conflictos de interés y tráfico de influencias.

Muchas veces como ciudadanos no sentimos el impacto de este tipo de regulaciones, a diferencia de leyes sociales que otorgan subsidios, acceso a educación o salud. Pero si los objetivos se cumplen, vamos a estar más tranquilos, sabiendo que nuestras autoridades, cuando discuten las leyes, lo hacen pensando en sus votantes y no en sus financistas.

¿Qué cambios concretos vamos a ver con estas normas? En primer lugar, y a pesar que sea impopular, seremos los ciudadanos, a través de nuestros impuestos o donaciones directas, los grandes aportantes a la política, y no las empresas o un gran mecenas, como ocurría hasta hace poco. Esto debería implicar que los candidatos y partidos se vuelquen más hacia las comunidades. Además, para recibir aportes estatales, los partidos deberán cumplir con nuevos estándares.

Por otra parte, no sólo el Servel se potenció para fiscalizar campañas y partidos, sino que como ciudadanos podremos presentarle denuncias cuando conozcamos irregularidades.

También podremos conocer durante las campañas quiénes donan a nuestros candidatos, así como información sobre los partidos (qué proponen, sus ingresos y en qué gastan).

Finalmente, los partidos deberán contar con al menos un 40% de mujeres en sus órganos directivos.

Estos cambios no son una varita mágica, pero sí son un paso decidido a tener una política más transparente, cercana y enfocada en el interés general de la sociedad.

Disponible en La Hora.