Chilenos tienen alta disposición a la integración de clases sociales en barrios y centros educacionales pero son poco inclusivos con los migrantes

09-01-2019

¿Cuál es la disposición en Chile a la migración? ¿Qué porcentaje de la población cree que los barrios y establecimientos educacionales deben ser más inclusivos? Son algunas de las respuestas que entrega la encuesta de opinión pública “Chilenas y chilenos hoy: desafiando los prejuicios, complejizando la discusión” que por segundo año consecutivo realiza Espacio Público e Ipsos, y cuyos primeros resultados fueron entregados este miércoles 9 de enero.

El estudio se desarrolló a través de la aplicación de encuestas presenciales en hogares a 1.003 personas mayores de 18 años de los principales centros urbanos de Chile (Valparaíso, Viña del Mar, Concepción, Talcahuano y Gran Santiago). La muestra obtenida fue de 523 personas en Santiago, 240 en Viña del Mar y Valparaíso y 240 en Concepción y Talcahuano. “Del total de los encuestados, el 51% corresponden a hombres, 49% mujeres y el 4% (40 personas) son extranjeras”, agregó durante la presentación el subgerente de Ipsos Public Affairs, Miguel Pinto.

A diferencia de la versión anterior, este año se consideró por primera vez la medición de percepciones sobre migración, fenómeno que se ha instalado fuertemente en el debate público y del cual es fundamental comprender, en profundidad, las percepciones de la sociedad chilena. Respecto a esta área, entre los principales hallazgos se encuentra que el 43% de los encuestados señala que la migración es dañina para el país porque aumentan los problemas sociales.

“La disposición frente a la migración presenta resultados particularmente interesantes, pues es notoriamente mayor la resistencia en mujeres (47% versus 38% presentados por los hombres), en grupos de mayor edad (46-60 años presenta resistencia del 51%), y en grupos socioeconómicos más bajos”, explicó el presidente ejecutivo de Espacio Público, Mauricio Duce, durante la exposición de resultados.

Respecto a este último punto, el 86% de las personas pertenecientes al grupo C1 consideran que los inmigrantes aportan con su cultura, mientras que en el grupo socioeconómico D y E esta cifra alcanza un 54%. De igual forma, sobre el deseo de tener un compañero/a de trabajo extranjero, el 86% de las personas del grupo C1 estarían de acuerdo o muy de acuerdo, mientras en el grupo D y E sería el 62%.

“Para profundizar en el análisis, dividimos la muestra en dos grupos, de acuerdo a la percepción de aporte de los migrantes analizada anteriormente. De este análisis se pueden rescatar importantes conclusiones. En primer lugar, en el grupo que considera que los migrantes aportan diversidad y otros beneficios al país, hay un 27% que no manifiesta ninguna preocupación frente a la migración, constituyéndose así en la población más receptiva. En el resto, las preocupaciones frente a la migración están basadas en temas como la seguridad ciudadana (51%) y la llegada de nuevas enfermedades (44%). Curiosamente, ambos temas se han instalado en la opinión pública sin evidencia que respalde que la migración incide en estos fenómenos.

En el grupo que considera que la migración daña al país y aumenta los problemas sociales, se observan preocupaciones en torno a la seguridad ciudadana (69%), la cesantía (67%), la llegada de nuevas enfermedades (66%) Y los problemas de acceso a atenciones en salud (60%)”.

Al respecto, la periodista e integrante de la Red de expertos de Espacio Público, Patricia Politzer, comentó que “Es alarmante que aparezca como una gran preocupación que las personas crean que la migración traerá nuevas enfermedades porque no existe ningún dato o evidencia que lo sustente (…) O continuamos haciendo políticas públicas antipobres y antimigrantes, o nos esforzamos en crear buenas políticas públicas capaces de hacerse cargo de la integración. En este sentido, me preocupa el mensaje del Gobierno de «limpiar la casa» versus una preocupación de legalizar situación de migrantes”.

Pero, ¿bajo qué circunstancias la población chilena aceptaría la llegada de migrantes? Las condiciones más relevantes fueron la disponibilidad de empleos suficientes para chilenos y extranjeros (31%) y la disponibilidad de servicios de salud para la atención de chilenos y extranjeros (25%). El núcleo duro de entrevistados más dispuestos a la migración señalando en un 22% que no tiene ninguna preocupación en este tema.

En tanto, otra de las áreas que aborda el estudio es la integración social. Respecto a este análisis, entre los principales hallazgos se encuentra que la disposición a la integración social en los barrios y la educación es bastante alta en la población chilena: un 79% de los encuestados dice que en los barrios de su ciudad debe vivir gente diversa, donde convivan personas de distintas clases sociales, mientras un 84% señala lo mismo en relación a los establecimientos educacionales.

Desagregando los datos de la disposición a la integración social en barrios, las principales diferencias se dan según la afinidad política de los entrevistados, observándose mayor disposición a la integración en entrevistados que se consideran de izquierda (88%) o de centro (80%), frente a los que se consideran de derecha (68%). Si bien en este último grupo predominan igualmente aquellos que se muestran dispuestos a la integración en barrios, su incidencia es menor que en los otros dos grupos. Por nivel socioeconómico se observa que el grupo C1 tiene, comparativamente, mayor disposición (86%) a la integración que el resto.

“Mi explicación respecto a por qué las personas de clases sociales más bajas tiene menor disposición a la integración social es porque siente que tiene que hacer una distinción con alguien «más pobre” o que esté en una situación “más vulnerable”. Esto, porque estamos en una sociedad tan clasista que identificarse como el más vulnerable te pone en una menor escala social” afirmó la abogada y directora de Espacio Público, Verónica Undurraga, quien junto a Politzer comentaron los resultados tras su exposición.

Por otra parte, frente a un caso hipotético que afectara directamente al entrevistado, el 21% no pondría condición alguna a la construcción de viviendas sociales cerca de su casa, aunque la condición de aceptar si aumenta la presencia de Carabineros fue la con mayor respuestas (31%), lo que permite observar que la seguridad es la principal preocupación en los procesos de integración urbana.

Respecto de la disposición a la integración social en la educación escolar, el análisis por grupos es similar al de integración en barrios, es decir, las diferencias más importantes se observan entre grupos socioeconómicos y por afinidad política de los entrevistados. Sin embargo, frente a un caso ficticio de integración escolar, los entrevistados manifestaron apoyar la integración en caso que aumentara el número de profesores para garantizar la calidad de la educación (31%) y si se tomaran medidas para que no aparezcan problemas de conducta en el establecimiento (24%).

En los meses posteriores se hará entrega del resto de los temas contemplados en el estudio, como educación, salud, ciudad y calidad de vida, democracia y movilidad social.