“Clave Hutt”

Hutt entendió que el bus eléctrico o el Metro no solo tienen valor porque reducen tiempos de viaje, sino porque entregan dignidad a las personas

21-01-2019

Gloria Hutt logró mejorar la imagen del transporte público, obteniendo una buena evaluación ciudadana en una cartera conocida como “mataministros”. ¿Cómo hizo algo que parecía imposible hace solo un año? Existen cuatro claves para entenderlo, y la primera es su gran capacidad de trabajo y su constante despliegue en terreno.

Luego fue fundamental su experiencia como ingeniera de transporte, ya que pudo prescindir de la cofradía de académicos-consultores que había creado el Transantiago y que pese al desastre, seguía asesorando a los ministros, hasta convencerlos que era un gran plan cuyas falencias eran culpa del clima o el empedrado. Como Hutt sabía del tema, nunca les compró el cuento. Con el apoyo del Presidente dio por muerto el Transantiago y con Louis de Grange propuso el plan “Transporte del Tercer Milenio”, basado en la extensión del Metro y los trenes urbanos, con un foco en la calidad de servicio. Sin el lastre de la cofradía transantiaguista, la ministra se concentró en las soluciones.

Detuvo una licitación mal diseñada, mejoró recorridos, sacó al peor operador de Transantiago y trajo modernos buses eléctricos que recorrieron las calles de la capital en silencio y con aire acondicionado, con una excelente campaña comunicacional liderada por el periodista Manuel Valencia. En terreno apareció una tercera clave de la ministra, que es su empatía con el ciudadano. A diferencia de sus predecesores, Hutt entendió que el bus eléctrico o el Metro no solo tienen valor porque reducen tiempos de viaje, sino porque entregan dignidad a las personas, lo que ella llama “democratizar la belleza del espacio público”. En política se necesita suerte, y la ministra la ha tenido.

Asumió con la Línea 6 recién operando y mañana inaugura la Línea 3 que será otra fiesta ciudadana. Claro que en el primer semestre enfrentará su prueba de fuego con la nueva licitación del Transantiago. Además de atraer empresas nuevas, deberá renovar la flota, reduciendo el número de buses que presentan bajísimas tasas de ocupación, como lo mostró el destacado ingeniero Franco Basso. Un segundo objetivo es avanzar con los trenes, priorizando el puente ferroviario sobre el Bíobío, el servicio a Maipú-Melipilla y la extensión del Metro de Valparaíso hacia La Calera.

Además, debiera corregir la “Ley de Espejo”, empujando grandes proyectos regionales como el Metro a Concepción o un tren entre Puerto Montt y Puerto Varas. Por último, la ministra deberá enfrentarse a los ruidosos taxistas para regular de una vez por todas las aplicaciones tecnológicas. Si Gloria Hutt cumple, sacará más aplausos y se le abrirán interesantes perspectivas políticas, pero no debe perder el norte, que es mejorar la calidad de vida de millones de chilenos, como lo ha hecho desde un puesto que nadie quería hace un año.

Disponible en La Tercera