«Competencia política»

Una de las cajas negras de la política en general y de los partidos en particular, se refiere a la forma en cómo se designan los candidatos.

19-06-2016

Quizás usted no tiene la menor idea, pero hoy se celebran elecciones primarias. Se trata de la primera vez que usamos este mecanismo para una elección municipal, siendo sólo posible para los candidatos a alcaldes y no así para los postulantes a un cargo de concejal. Y aunque usted no esté enterado y menos intenciones de participar tenga, sufrirá algunos de los rigores del proceso si habita en alguna de las 93 comunas donde se registran estos comicios. En efecto, y tal como sucede en otras elecciones, no se vende alcohol en dichos territorios, además de que están cerrados los centros comerciales. Y aunque se trata de un inconveniente significativo a la luz de los hábitos criollos, más todavía cuando hoy se celebra el Día del Padre, creo que son todas dificultades que podemos soportar en aras de hacer una contribución a nuestro sistema democrático.

En efecto, y pese a que no soy muy amigo de los símiles entre la política y el mercado, una de las causas de la precariedad y escasa legitimidad de la institucionalidad vinculada a la representación popular, puede rastrearse en la falta de competencia. Nuestra política es lo más parecido a un mercado imperfecto, lleno de privilegiadas ventajas, atajos o caminos cortos, que se utilizan por unos pocos en desmedro de muchos. Quizás el ejemplo más brutal y que se apoderó de nuestro debate público en los últimos años, es la indebida y obscena influencia del dinero, ya no sólo para financiar campañas, sino también para influir en las decisiones del gobierno o las votaciones en el Congreso.

Pues bien, una de las cajas negras de la política en general y de los partidos en particular, se refiere justamente a la forma y manera en cómo se designan los candidatos. De hecho, en muchos lugares lo realmente decisivo para llegar a la Municipalidad o al Congreso es haber sido nominado por el partido. Entonces, y retomando nuestro símil con el mercado, lo que hacen las elecciones primarias es mejorar la calidad de la oferta política que se pone a disposición de los ciudadanos, garantizando que no sólo los militantes de dichos partidos, sino también cualquier ciudadano que no esté afiliado a una fuerza política de otra coalición, puedan también pronunciarse sobre el elenco de postulantes respecto de los cuales tendrá que decidir en la próxima elección.

Obviamente que las elecciones primarias no son una panacea y que sólo junto a muchas otras medidas que se están tratando de implementar, configuran un elenco interesante de propuestas para sacar a nuestra política del atolladero en el que actualmente se encuentra. Entonces, cuando hoy nos lamentemos de los inconvenientes que este proceso genera, o las tantas otras veces que miramos a la política como algo irritante o sin importancia, que preferimos extirpar de nuestras vidas, como pretendiendo prescindir de ella; ojalá que también recordemos todas las veces que amargamente nos hemos quejado por las consecuencias que significa tener una política que a ratos nos evoca más vergüenza que orgullo.


Disponible en La Tercera.

* Fotografía La Tercera.