«Crisis en Perú»

«Se espera que esta compleja decisión defina una nueva etapa, pero de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno. Vizcarra tendrá que mostrar una hoja de ruta que permita los cambios; tarea sin duda monumental»

06-10-2019

En los últimos días, la atención ha estado puesta en la disolución del Congreso peruano. El escenario es volátil, pero se puede afirmar:

1. El Presidente Vizcarra cuenta con la legitimidad que le otorga el apoyo popular, Fuerzas Armadas, policía y aparato estatal. Las críticas son mínimas y con el paso de las horas disminuyen.

2. El Congreso disuelto tuvo éxito en socavar su apoyo popular.

3. El análisis constitucional sobre la decisión de disolver el Congreso seguirá, pero cada día más especialistas apoyan la decisión o reconocen que el área es gris, difícil que se busque una vuelta atrás.

4. El gobierno conformó un nuevo gabinete; en muchos sectores es el tercer o cuarto ministro en dos años lo que dificulta, cuando no impide, las políticas públicas serias. Los desafíos son enormes y los vaivenes políticos tienen consecuencias en la lucha contra la pobreza, la anemia y la deforestación.

5. El fujimorismo ha sido golpeado no solo porque sus principales líderes están presos o investigados, sino porque en noviembre sus disueltos congresistas pierden la inmunidad y enfrentarán la justicia por múltiples hechos criminales.

6. La crisis de partidos políticos es evidente, la fragmentación llevada al extremo trae clientelismo, populismo y corrupción. Esta es una condición que no cambiará en el corto plazo y todo indica que las elecciones de enero para el Congreso estarán marcadas por un juego de luces, disfraces y espejos usados por las actuales fuerzas políticas para adquirir presencia.

7. En Curitiba siguen los fiscales recabando información, más nombres están siendo revelados y se evidencia una enorme profundidad y transversalidad de la corrupción. Aún no son claros los siguientes pasos del gobierno peruano, tampoco es evidente si el apoyo ciudadano es sólido, mucho menos que la lucha contra la corrupción esté asegurada. Se espera que esta compleja decisión defina una nueva etapa, pero de buenas intenciones está empedrado el camino al infierno. Vizcarra tendrá que mostrar una hoja de ruta que permita los cambios; tarea sin duda monumental.

Disponible en La Tercera