“Democracia y derechos humanos, siempre y en todo lugar”

La llegada de Jair Bolsonaro a la Presidencia de Brasil, el país más grande de la región y una de las principales economías emergentes de mundo, se sumaría, en mayor o menor medida, a Duterte, Maduro, Ortega, Putin, Trump, entre otros, quienes, en la diversidad del espectro político, comparten, sin embargo, un discurso y accionar violento y autoritario en el ejercicio del poder.

27-10-2018

El posible triunfo de Jair Bolsonaro en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, el próximo 28 de octubre, debe alarmarnos. En sus apariciones públicas ha desplegado un discurso violento contra mujeres, migrantes y homosexuales. Ha hecho apología de la dictadura ocurrida en ese país y de las violaciones a los derechos humanos ejecutadas por ella.

La llegada de Jair Bolsonaro a la Presidencia de Brasil, el país más grande de la región y una de las principales economías emergentes de mundo, se sumaría, en mayor o menor medida, a Duterte, Maduro, Ortega, Putin, Trump, entre otros, quienes, en la diversidad del espectro político, comparten, sin embargo, un discurso y accionar violento y autoritario en el ejercicio del poder.

Sabemos que en Chile y en el mundo existen carencias sociales, políticas y económicas que deben tener respuestas en el corto y mediano plazo; las necesidades de las personas no pueden esperar. Comprendemos también que para algunos, las decisiones que se toman en democracia son incompatibles con sus visiones de sociedad. Pero la respuesta a dichas carencias o decisiones no puede ser a costa de vulnerar los derechos de las personas y de prescindir de la democracia.

El mundo, en este último tiempo, nos ha demostrado que la historia puede retroceder, que solo avanzamos hacia una convivencia más humana, en la medida que levantemos la voz y trabajemos para ello, que la democracia y el respeto a la dignidad de las personas no es algo dado, sino que requiere nuestro compromiso firme y cotidiano. También sabemos que, paradójicamente, en el caso de Brasil, la amenaza a la democracia está en la aplicación de las mismas reglas de la democracia, tal como sucedió en los tiempos oscuros del siglo XX.

Los abajo firmantes somos ciudadanos con trayectorias y posiciones diversas ante los numerosos desafíos que nos demanda Chile, pero que entendemos que toda legítima diferencia política, o de otro tipo, debe siempre y en todo lugar subordinarse al respeto irrestricto a la democracia y los derechos humanos.

Queremos ofrecerles esta declaración en exclusiva y pedirles que, en caso de que quieran publicarla, ojalá sea en los próximos días, porque solo tiene sentido su publicación si es antes del domingo.

Los firmantes: Entre los adherentes del texto se encuentran Genaro Arriagada, Alberto Larraín, Matías Walker, Alejandra Krauss, Álvaro Elizalde, Andrea Repetto, Andrés Velasco, Carolina Goic, Claudio Castro, Claudio Orrego, Eduardo Engel, Elisa Walker, Estela Ortiz, Felipe Harboe, Francisco Undurraga, Hernán Larraín Matte, Jaime Bellolio, José Miguel Burmeister, Nicolás Eyzaguirre, Pablo Simonetti, Patricio Fernández y Valentina Quiroga. En total, la carta la firmaron 216 personas.

Disponible en El Mercurio