Dentro del túnel

«Son varias las medidas que se pueden ir tomando desde ya. Medir la propagación de las variantes más contagiosas a nivel regional, mejorar la trazabilidad y tomar medidas desde ya para que esta vez la ayuda económica que debe acompañar eventuales medidas de confinamiento llegue más rápido, están entre ellas».

17-01-2021

EL 9 DE NOVIEMBRE DE 2020 SERÁ RECORDADO COMO UNO DE LOS HITOS DE LA PANDEMIA. Porque ese día se anunció que había una vacuna contra el covid-19 que fundo-naba: un análisis independiente de los ensayos clínicos de fase III de la vacuna de Pfizer-BioNTech mostraba una eficacia del 95%, muy superior al 50% exigido por los reguladores de Estados Unidos y Europa para aprobar el uso masivo de una vacuna. Semanas después se publicaban estudios que indicaban eficacias similares para otras vacunas. Finalmente comenzaba a verse la luz al final del túnel. Tomaría tiempo vacunar a todo el mundo, habría desafíos de producción y logística mayores, pero el escenario con vacunas eficaces permitía ir pensando en volver a algo similar a lo que era la vida antes de la pandemia.

Hoy sigue habiendo luz al final del túnel, pero el túnel se ha vuelto más oscuro y el trayecto que nos queda, más largo. Más oscuro, porque las variantes con mayor transmisibilidad llegaron a nuestro país y plantean nuevos desafíos para contener el virus en el corto plazo. Y más largo, porque estudios conocidos esta semana indican que tomará más tiempo alcanzar los niveles de vacunación necesarios para controlar la epidemia.

En lo que constituye un acierto digno de elogio, el Gobierno firmó precontratos con varias farmacéuticas para asegurar vacunas para toda la población. Se trata de opciones de compra sujetas a que los resultados de los ensayos de fase III sean satisfactorios.

El Gobierno ha anunciado que se vacunarán cinco millones de personas durante el primer trimestre de 2021, completando 15 millones de vacunados el trimestre siguiente. De acuerdo con la información disponible, más del 80% de las vacunas que se administrarán durante el primer trimestre en Chile serán de la farmacéutica china Sinovac. Esta semana se hicieron evidentes inconsistencias en la información reportada sobre la eficacia de esta vacuna. «¿La tercera es la vencida?: Brasil reduce estimaciones de eficacia de la vacuna china para covid-19», tituló la revista Science el martes. Pocos días después de afirmar que la vacuna tenía una eficacia del 78%, los investigadores brasileños reconocieron que, usando criterios similares a los de la FDA para definir un «caso covid», la eficacia caía al 50%.

Lo anterior, unido a que informes de semanas previas ya indicaban eficacias que fluctuaban más de lo habitual de un ensayo clínico a otro —91% en Turquía, 65% en Indonesia—, sugiere la urgencia de publicar toda la información de los ensayos de fase III de la vacuna Sinovac. De hecho, los resultados de fases 1 y 11 de esta vacuna fueron evaluados por pares y publicados en la prestigiosa revista británica The Lancet. No se trata de una mera formalidad, tal como lo documentaron Kahneman y Tversky hace casi medio siglo, los investigadores tendemos a seleccionar, muchas veces de manera inconsciente, la información que confirma nuestros prejuicios. El ideal es un nuevo artículo publicado en The Lancet, tal como se hizo con las vacunas de Pfizer-BioNTech, Moderna y Oxford-AstraZeneca. Por mientras, el ISP postergó la reunión que tenía programada para esta semana para decidir si aprueba la vacuna Sinovac, a la espera de más información.

Es importante constatar que aun si se confirma que la vacuna Sinovac tiene una eficacia del 50%, esta puede salvar muchas vidas. También tiene la ventaja de que su logística es más simple que aquella de varias vacunas con eficacia mayor. No obstante, si se aplica una vacuna menos eficaz y las nuevas variantes más transmisibles se vuelven dominantes, se requerirá vacunar a una fracción mucho mayor de la población para proteger al resto.

Mientras tanto, las cifras del coronavirus en Chile muestran un claro deterioro. Los nuevos casos se han triplicado desde fines de noviembre, la demanda de camas UCI por pacientes covid ha aumentado un 60% desde mediados de diciembre y los decesos por covid han vuelto a crecer.

Las cifras todavía son mejores que en junio: los nuevos casos detectados han subido a 4 mil diarios, comparado con 6 mil diarios durante la peor semana de junio. Además, hoy se testes mucho más, de modo que el nivel de transmisión del virus en la población en la actualidad probablemente no llegue a la mitad de los niveles de entonces. Sin embargo, los nuevos casos detectados crecen cada vez más rápido. Si consideramos las últimas cuatro quincenas, la tasa a la cual vienen creciendo los nuevos casos son 2%, 23%, 31% y 55%, respectivamente. Si se mantiene la tasa del 55%, llegaremos a los 10 mil casos diarios dentro de cuatro semanas, lo cual pondrá una presión muy grande sobre nuestro sistema hospitalario.

Pareciera que la estrategia del Gobierno para enfrentar la pandemia en los meses que vienen se basa más de lo aconsejable en que se logrará rápidamente una vacunación masiva. Una exposición más allá de lo prudente del Presidente a propósito de las primeras vacunaciones y la publicación de rankings donde Chile estaba en el top 10 de los países con más vacunados durante los pocos días que fue así (hoy estamos en el lugar 50), contribuyeron a dar una falsa sensación de que estamos cerca del fin de la pandemia. Todos los esfuerzos que se hagan para vacunar a la mayor cantidad posible de personas con vacunas de eficacia probada deben ser valorados, pero el escenario más probable es que pasaremos varios meses más con niveles altos de circulación del virus.

También es cierto que tomar medidas restrictivas con una población cansada es impopular. Fueron consideraciones como esta las que llevaron a varios países de Europa, entre ellos el Reino Unido, a tomar medidas de confinamiento drásticas solo cuando los decesos comenzaran a subir fuertemente con la «segunda ola» y la población volvió a tomar conciencia de los riesgos de la pandemia. Hubiese sido mejor tomar estas medidas antes, tanto por motivos de salud pública como para reducir el impacto económico.

Son varias las medidas que se pueden ir tomando desde ya. Medir la propagación de las variantes más contagiosas a nivel regional, mejorar la trazabilidad y tomar medidas desde ya para que esta vez la ayuda económica que debe acompañar eventuales medidas de confinamiento llegue más rápido, están entre ellas. También es acertado que ahora se permitan actividades al aire libre aun en la fase de Cuarentena y otros cambios recientes al plan «Paso a paso». Las semanas que vienen plantearán desafíos mayores. Las decisiones que vaya tomando la autoridad y cómo reaccionemos ante ellas determinarán cuán oscuro y cuán largo será el trayecto que todavía nos queda por recorrer dentro del túnel.

Publicada en El Mercurio.