«Eficiencia logística: obstáculos políticos y corporativos»

21-03-2013

Un ámbito muy relevante para mejorar la productividad de nuestra economía es enfocarse en aumentar la eficiencia logística. Columna de Eduardo Bitrán. 

La apreciación cambiaría está golpeando a diversos sectores exportadores no mineros. Los espacios de maniobra del Banco Central para enfrentar este problema son limitados, toda vez que el gobierno mantiene un déficit estructural del 1% del PIB en un periodo de excesivo crecimiento de la demanda agregada. Es por ello que junto con insistir en que el Gobierno avance a un balance fiscal estructural de equilibrio se debe avanzar en medidas que aumenten la tasa de crecimiento de la productividad total de factores, tarea que había impulsado el ex ministro Fontaine, pero que no encontró apoyo político.

Un ámbito muy relevante para mejorar la productividad es enfocarse en aumentar la eficiencia logística. Chile tiene un enorme potencial en este ámbito. Existen aspectos regulatorios, aduaneros y fitosanitarios, entre otros, en que Chile dispone de un espacio importante para mejorar. Ejemplos de estas medidas son la introducción de sistemas de transacciones en línea, para realizar todos los trámites que se requieren en el comercio exterior, impulsar iniciativas colaborativas de visibilidad logística en las diferentes etapas de la cadena y trazabilidad en tiempo real, entre otras.

La infraestructura es otro problema que enfrenta Chile. No existe planificación de la infraestructura desde una perspectiva multimodal. Es más, existen regulaciones e impuestos mal estructurados que inhiben el desarrollo del cabotaje o de los ferrocarriles. Ambas alternativas poseen ventajas en distancias largas y una menor huella de carbono. Es fundamental avanzar en la desregulación del cabotaje marítimo interno y enfrentar la oposición a las reformas de intereses corporativos sectoriales.

La adjudicación la próxima semana de un nuevo terminal de contenedores en Valparaíso, levantando la restricción de integración horizontal de los nuevos puertos establecida en la ley de 1997, constituyó un serio error de política de competencia del Gobierno. Felizmente, ayer los operadores actuales desistieron de competir, mostrando visión de largo plazo, lo que implicará aumentar la competencia portuaria en la macro-zona central.

El rápido crecimiento del comercio exterior requiere planificar desde ya el desarrollo de un nuevo puerto en la macro-zona central para barcos de gran calado (post Panamax). El 2020 tenemos que haber incorporado capacidad portuaria adicional por al menos 4 millones de TEU en la macro-zona central. Equivalente a la capacidad actual. El Gobierno encargó un estudio que intenta demostrar que la expansión futura debería ocurrir dividiendo el crecimiento de la capacidad en partes iguales, entre Valparaíso y San Antonio. Esto, a pesar de que Valparaíso no permite la operación de ferrocarriles y que existen enormes economías de escala en esta futura expansión y por lo tanto conviene aprovechar una sola localización con ventajas. En 2009, se determinó que se debería empezar a la brevedad la planificación de un puerto exterior en San Antonio con conexión ferroviaria. Era la mejor opción logística para la macro-zona central. No obstante, las decisiones en esta materia están condicionadas por consideraciones políticas, supuestos criterios de equidad entre provincias de la misma región llevan a proponer soluciones salomónicas que no tienen respaldo técnico.

Un problema similar afecta la posibilidad de desarrollar centros de transferencia de contenedores multimodales, en la zona sur de Santiago. Su desarrollo podría reducir significativamente los costos de importación y exportación de contenedores, minimizando el tránsito de camiones vacíos. Razones políticas impiden la extensión de la zona aduanera fuera de la provincia en que se localizan los puertos. Se requiere enmendar rumbo en estos temas; no se puede condicionar de esta forma el desarrollo eficiente de nuestro comercio exterior. Ello puede afectar el crecimiento de largo plazo de nuestro comercio exterior no minero. Es fundamental recordar en un año electoral que el crecimiento per cápita de largo plazo depende del aumento de productividad y no de saltos circunstanciales de consumo y gasto público.

Fuente: La Segunda