Elecciones seguras e inclusivas

«A pesar del éxito del plebiscito, siendo la primera experiencia de elecciones en pandemia, ahora nos corresponde pensar en aquellas personas tradicionalmente excluidas de votar y generar las condiciones para que puedan ejercer su derecho constitucional».

26-01-2021

La pandemia, si bien ha tenido un impacto económico, social y probablemente mental altísimo, también ha sido una oportunidad para evaluar el funcionamiento de ciertas instituciones y abrir la conversación a su perfeccionamiento. Ese ha sido el caso de nuestro sistema de votación, que es reconocido incluso internacionalmente por tener un conteo fiable y rápido. Sin embargo, la pandemia nos mostró su debilidad, respecto de la inexistencia de mecanismos para que algunos chilenas y chilenas ejerzan su derecho a voto: personas que por su trabajo se encuentran distantes de su residencia habitual, postradas, con dificultades de movilizarse, que se encuentran en cuarentena, las que cuidan a otras -generalmente mujeres- y a las que están privadas de libertad, pero que no han perdido su derecho a voto. Nuestra democracia tiene una deuda con ellas y, afortunadamente, hay diversas iniciativas legales que buscan saldarla.


Desde Espacio Público hemos realizado una serie de análisis sobre diversos modelos de voto anticipado en otros países, que ya implementan estos mecanismos y que -en muchos casos- se han visto fortalecidos durante las elecciones en pandemia, como en Estados Unidos, España o Corea del Sur. Así, hay diversas experiencias que se pueden observar y aprender de sus dificultades, como el voto por correo postal, realizar las elecciones en diversos días y la urna móvil. Todos requieren de recursos económicos y humanos importantes para su implementación efectiva, con especial cuidado en la seguridad y resguardo de los votos así como en la elaboración del padrón electoral, para permitir mayor flexibilidad sin implicar un riesgo en la confianza o integridad del proceso.


Lamentablemente -y a pesar de la discusión pública que se generó, así como de diversas propuestas en la materia- no se pudo implementar un piloto o alguna de estas opciones para el plebiscito constitucional pasado, lo que probablemente incidió en que la participación electoral no fuera mayor por el temor a la pandemia. Sin embargo, el gobierno comprometió avanzar hacia alguna modalidad de voto anticipado para las elecciones que se desarrollarán a partir de abril de este año, pero su propuesta presentada recién la semana pasada, como ellos mismos señalaron, fue más conservadora y modesta de lo inicialmente comprometido contemplando solo el día previo a las elecciones con voto anticipado para grupos prioritarios como mayores de 70 años, embarazadas o FF.AA. El reloj corre y es clave avanzar con premura dados los desafíos y la novedad que implican cualquiera de estos mecanismos, lo que debe ser bien comunicado a la ciudadanía para que generen confianza y sean exitosos. 


El plebiscito fue la primera experiencia de elecciones en pandemia, exitoso al menos desde la seguridad para la salud de las personas que quisieron participar. Ahora nos corresponde pensar en aquellas personas tradicionalmente excluidas de votar y generar las condiciones para que puedan ejercer su derecho constitucional.

Publicada en La Tercera.