“Fuente-Alba Gate”

hemos visto cómo el poder civil ha hecho vista gorda y no ha cumplido con su deber de controlar el gasto de recursos públicos de las Fuerzas Armadas

27-02-2019

EI ex comandante en jefe del Ejército, Juan Miguel Fuente-Alba, se encuentra en prisión preventiva y procesado por un fraude de alrededor de $3.500 millones de pesos de recursos provenientes del Estado en gastos reservados para inteligencia militar y que finalmente utilizó para engrosar su patrimonio personal, adquiriendo vehículos de lujo, departamentos y otros gastos personales como alimentación, regalos y servicios domésticos. A lo anterior, se le suman otras investigaciones por uso fraudulento de recursos públicos, como viáticos y pasajes.

Si bien ha sorprendido e indignado a la opinión pública el burdo aprovechamiento de su posición para apropiarse de plata de todos los chilenos, se trata de un tema que se rumoreaba dado los lujos con los que vivía el ex comandante en jefe, los que no se adecuaban a sus ingresos como servidor público. Lamentablemente, hemos visto cómo el poder civil ha hecho vista gorda y no ha cumplido con su deber de controlar el gasto de recursos públicos de las Fuerzas Armadas. Incluso luego de conocer casos de fraudes a su interior, varias autoridades siguen majaderamente señalando que se trata de “casos aislados’:

Si realmente queremos que no sigan sucediendo este tipo de hechos, debemos avanzar en una reforma profunda y estructural no sólo a cómo se financian las Fuerzas Armadas -eliminando la Ley Reservada del Cobre-, sino estableciendo controles internos y externos reales y que se ejerzan; instaurando realmente la supremacía del poder civil, con un Ministerio de Defensa y otras autoridades ejerciendo de un modo efectivo su rol de supervisión y control; dotando de un rol relevante al Congreso junto con los recursos necesarios para ejercerlo: restringiendo la reserva en materia de Defensa a aquello estrictamente necesario; estableciendo normas de post empleo y conflictos de interés y fortaleciendo también a Contraloría en su rol fiscalizador.

Además de esperar que íos infractores sean sancionados, debemos de una vez por todas poner fin a las causas que permiten estos casos de corrupción. Llegó la hora de ponerse las pilas y dejar de mirar esto corno las pillerías de unos pocos.

Disponible en La Hora