“Integración social”

Enfrentamos la tarea de solucionar los problemas derivados de las erradicaciones masivas de poblaciones pobres a la periferia y de las desastrosas políticas de regulación del mercado del suelo de las últimas décadas.

14-01-2019

La semana pasada presentamos en Espacio Público los resultados del capítulo sobre integración social y migración de la Encuesta Espacio Público-Ipsos 2018. La mejor noticia es que más del 80%de la población cree que en sus barrios y colegios deben convivir personas de clase alta, media y baja. La mayor diferencia se aprecia entre las personas que se identifican con la izquierda, en que el apoyo a la integración llega al 88%, y las personas que se identifican con la derecha, donde baja al 64%.

Y hay más disposición a integrar por clase social de parte de las mujeres. Es interesante contrastar estos resultados con la encuesta Chile Dice, de la U. Alberto Hurtado (2018). En ella, el 70% de los encuestador manifestaron que en Chile es muy difícil que la gente con más dinero y con menos dinero vivan cerca. Anhelamos la integración social, pero hemos perdido la esperanza de alcanzarla.

Enfrentamos la tarea de solucionar los problemas derivados de las erradicaciones masivas de poblaciones pobres a la periferia y de las desastrosas políticas de regulación del mercado del suelo de las últimas décadas. Cuando se integra la variable de la migración, las actitudes de los chilenos cambian. Si bien el 53% cree que la migración es beneficiosa para el país, un porcentaje que ha crecido en el tiempo y llega al 43% sostiene lo contrario. Algunas de las preocupaciones en relación con la migración reflejan desafíos reales, por ejemplo, la necesidad de asegurar el acceso a los servicios de salud.

Eso puede explicar que la resistencia a la migración sea mayor en grupos más vulnerabilizados (pobres, mujeres y personas mayores). Sin embargo, gran parte de la resistencia surge de mitos. Los chilenos temen que la llegada de migrantes afecte las posibilidades laborales, traiga nuevas enfermedades, perjudique el aprendizaje y la convivencia de los niños en los colegios y que aumente la delincuencia. No hay base empírica que sustente estas creencias. Hacemos un llamado ala clase política a enfrentar la migración con evidencias y a desterrar estos mitos en sus despliegues informativos.

Disponible en La Tercera