“La educación no es un premio”

Sobre reponer el mérito como criterio de selección, es importante indicar que los resultados académicos están más relacionados con las características socioeconómicas de los estudiantes que con cualquier otro atributo de una escuela, y por ello tienen que ver más con su familia que con el “esfuerzo’.

12-01-2019

Junto a ALEJANDRA ARRATIA. ANDRÉS BERNASCONI; GONZALO MUÑOZ; ERNESTO TREVIÑO; FRANCISCO JAVIER GIL;  JAIME RETAMAL; ABRAHAM MAGENDZO; NEVA MILICIC; ISIDORA MENA, ALEJANDRA FALABELLA; XAVIER VANNI; JUAN E. GARCÍA-HUIDOBRO; CLAUDIA LAGOS; JACQUELINE GYSLING; SOFIA BARAHONA; PATRICIO MEDINA y MARCELO CORREA

Respecto del proyecto de reforma al Sistema de Admisión Escolar (SAE) que el Gobierno presentó con el argumento de hacerlo “más justo”, queremos señalar: Sobre reponer el mérito como criterio de selección, es importante indicar que los resultados académicos están más relacionados con las características socioeconómicas de los estudiantes que con cualquier otro atributo de una escuela, y por ello tienen que ver más con su familia que con el “esfuerzo’. Es engañoso, además, equiparar mérito con rendimiento académico. ¿Los niños que vencen las barreras que les impone la vulnerabilidad y no logran buenos resultados no tienen mérito? Como país debemos ser más responsables y fundamentar los cambios en evidencia: ¿se justifica una reforma pensando en el caso a caso y no en el más de 80% de estudiantes que hoy quedan admitidos en el colegio de su preferencia? Los anuncios respecto de reponer porcentajes de selección por rendimiento, discrecionalidad de las escuelas y vulnerabilidad representan un serio retroceso en términos de inclusión. Volver a la selección académica es renunciar a una verdadera educación de calidad y a la construcción de L111 país más justo, pues la evidencia muestra que esta medida no se traduce en mejor educación y además aumenta la segregación, en la que ya somos uno de los países más destacados en el mundo.

La evaluación y mejora permanente de las políticas es fundamental para su calidad y es esperable hacer ajustes al SAE considerando los desafíos que ha mostrado su implementación, como por ejemplo dar prioridad a aquellos niños que sin ser hermanos, viven en el mismo hogar. Pero los cambios no deben ir en contra del sentido principal del sistema: avanzar a un modelo educativo menos segregado y más inclusivo.

Nuestros cuestionamientos al proyecto de ley no tienen como propósito desestimar el esfuerzo de estudiantes y sus familias. Este se puede reconocer y premiar de muchas formas, pero en un país altamente segmentado como Chile, no es más justo dar preferencias a quienes previamente han tenido la posibilidad de aprender más. La educación no es un premio, es un derecho de todas y todos los niños.

Disponible en El Mercurio