Los jóvenes nini y el desafío para las políticas públicas

La preocupación por los nini, que ha llevado a Espacio Público a estudiar esta materia desde el año pasado, radica en los diversos efectos a

09-06-2015

En 1999 los británicos acuñaron por primera vez un término para refiriese a los jóvenes que ni estudian ni trabajan, los NEET (Not in Employment Education or Training). Desde entonces, este grupo, conocido como ninis por sus siglas en español, ha acumulado cada vez mayor interés por parte de los gobiernos y la ciudadanía en general.

La preocupación por los nini, que ha llevado a Espacio Público a estudiar esta materia desde el año pasado, radica en los diversos efectos adversos de la inactividad juvenil. Por un lado, al no participar del mercado laboral la producción de los países se ve afectada negativamente, mientras que en el plano individual, la inactividad limita la posibilidad de obtener ingresos en el presente o mayores ingresos futuros, dificultando -por tanto- la independencia financiera, la acumulación de ingresos para la vejez y, en definitiva, la calidad de vida de los jóvenes. Además, investigaciones recientes muestran que amplios periodos de inactividad durante la juventud repercuten negativamente en las posibilidades de emplearse de forma estable en el futuro.

Ahora bien, ¿qué sabemos de los ninis en Chile? En nuestro país los ninis están compuestos principalmente por jóvenes de estratos socioeconómicos bajos y alrededor del 70% son mujeres. Las cifras comparativas muestran que la proporción de ninis en Chile es similar al promedio de América Latina, pero se encuentra dentro de las mayores proporciones si lo comparamos con los países de la OCDE. Según datos del organismo internacional, la proporción de ninis entre 15 a 19 años es 2,5 veces mayor a la proporción promedio de los países OCDE (17,5% en Chile versus 7,1%). Esta cifra es particularmente preocupante si se consideran además las altas tasas de deserción escolar, donde 11 de cada 100 adolescentes se retira de la educación media al año. Si bien las diferencias son menores para los jóvenes entre 20 a 24 años, nuestro país sigue teniendo mayores tasas de inactividad también para este grupo (25% en Chile versus 19% en países OCDE).

Si bien conocemos los problemas asociados a la inactividad juvenil, este es un tema complejo, tanto por el escaso conocimiento de las dinámicas educacionales y laborales, como por la multidimencionalidad de sus causas subyacentes. Así, los ninis podrían responder a jóvenes completamente marginados de la sociedad o bien a jóvenes simplemente indecisos sobre qué hacer en el futuro.

Aún queda mucho por avanzar y solo a partir de un diagnóstico certero sobre estos jóvenes (sus motivaciones y necesidades), el gobierno, las fundaciones y los distintos actores sociales vamos a poder diseñar políticas públicas más integrales para reinsertarlos efectivamente no tan solo en el ámbito laboral, sino en la sociedad.