«Plan de descontaminación: Una oportunidad de legitimidad frente a la ciudadanía»

‘…un proceso que no cumple con los resultados esperados será rechazado socialmente y escucharemos frases como ‘fue solo un ejercicio de validación del plan’, ‘no hay voluntad política de considerar seriamente las propuestas de las personas’, entre otras…’.

21-12-2018

El pasado viernes 14 de diciembre cerró el período para que la ciudadanía enviara observaciones al anteproyecto ‘Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica para las Comunas de Concón, Quintero y Puchuncaví’. Este anteproyecto tiene un alcance muy limitado, ya que solo aborda las normas de material particulado 2,5 y 10. Al respecto, es necesario señalar que las normas chilenas en esta materia están debajo del estándar de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Por eso, esta instancia puede ser una herramienta para reducir y fiscalizar de mejor manera el cumplimiento de estas normas de calidad del aire y elevar sus estándares a unos aptos para la salud y el desarrollo pleno de las comunidades.

Dentro de los aspectos positivos observados por algunos grupos de la comunidad estuvo la realización de talleres que permitieron un diálogo entre los funcionarios del Ministerio delMedio Ambiente y vecinos y vecinas de la zona. Según los datos publicados en el portal del Ministerio del Medio Ambiente, se presentaron 159 observaciones en formato digital, además de cerca de 100 en papel que aún no están registradas. De las observaciones realizadas de manera digital, 92 fueron efectuadas por personas naturales y 67 por personas jurídicas; entre ellas, la Municipalidad de Puchuncaví. Resulta un logro la cantidad de observaciones presentadas, considerando que la información del anteproyecto es altamente técnica y el tiempo era muy limitado. Las personas y grupos —entre ellos, ‘Las Mujeres en Zonas de Sacrificio’— han destacado varios errores presentes en el Inventario de Emisiones de Codelco para NOx; el Límite de Emisiones de MP de AES Gener, y en las proporciones de reducción de emisiones en las tres empresas, entre otros.

Es fundamental corregir la totalidad de los errores identificados. Por su parte, la Asamblea de Puchuncaví solicitó un plan integral de reparación y descontaminación del aire, además de normas de calidad para el suelo, agua y mar que deben abordarse en otros instrumentos. Las personas y grupos que participaron darán algún nivel de legitimidad a esta consulta si, y solo si, este proceso es capaz de: (i) Dar respuesta fundada a la totalidad de las observaciones y propuestas enviadas por las personas naturales y jurídicas; (ii) Que el Informe Consolidado de Observaciones y Respuestas se publique antes de la reunión del Consejo de Ministros para la Sustentabilidad, y (iii) Que todas aquellas propuestas que sean viables de ser implementadas desde un punto de vista técnico, económico y político- administrativo se integren al anteproyecto y, por lo tanto, reemplacen aquellos aspectos sobre los cuales se realizaron las observaciones.

Por el contrario, un proceso que no cumple con los resultados esperados será rechazado socialmente y escucharemos frases como ‘fue solo un ejercicio de validación del plan’, ‘no hay voluntad política de considerar seriamente las propuestas de las personas’, entre otras. Tal como lo reconoce el Convenio de Escazú sobre los derechos de información, participación y justicia en asuntos ambientales (que por cierto Chile propuso y promovió, pero que aún no firma), las personas están interesadas en participar activamente para influir en una decisión que impactará su calidad de vida. No hay desarrollo sostenible sin participación ciudadana.

La participación busca influir en una decisión, no se trata de un formalismo de enviar observaciones que quedarán en el olvido. Este es un imperativo de nuestros tiempos y del país verdaderamente desarrollado al que todos aspiramos. El Plan de descontaminación de Concón, Quintero y Puchuncaví es una gran oportunidad para que el Consejo de Ministros para la Sustentabilidad demuestre que su gestión es en diálogo con las comunidades afectadas y que entienden que el rol del Estado es velar por la salud e integridad de la población. Seguiremos muy atentos al proceso y esperamos que el anteproyecto se fortalezca sustantivamente para reducir y fiscalizar las normas de aire y, con ello, que nunca más lo que se vivió en la zona vuelva a ocurrir.

Disponible en El Mercurio